Innovación etanol | Jorge Feijóo | Córdoba

La potente industria del etanol retoma su impulso por una nueva ley que garantice mayor corte en los combustibles

Actualmente las naftas utilizan un 12% de biocombustible, pero las provincias que conforman la Liga Bioenergética vuelven a la carga tras el fallido intento dentro de la Ley Bases. Qué plantean las dos principales cámaras sectoriales al Gobierno de Milei. Un sector clave para Córdoba, pero también para Santa Fe, San Luis, Entre Ríos y el NOA. Jorge Feijóo, presidente del poderoso Centro Azucarero Argentino explica el corazón de la propuesta

La industria del etanol no queda afuera de la crisis generalizada de los sectores fabriles en la Argentina, sin embargo su situación actual muestra una rentabilidad “aceptable” y un horizonte que siempre promisorio aunque, por momentos, escurridizo.

Esta semana hubo un encuentro de los principales actores de los biocombustibles –tanto bioetanol como biodiésel- para comenzar a empujar otra vez el carro e intentar alcanzar una nueva normativa que apunte a expandir su utilización en los combustibles y así, no sólo obtener un beneficio ambiental sustituyendo fósiles por renovables sino también agregar más valor a la producción primaria (caña, maíz y soja) y generar de paso un ahorro de dólares al país vía la sustitución de la nafta y el gasoil que por momentos se importa por la escasez de oferta.

Jorge Feijóo es el presidente del poderoso Centro Azucarero Argentino y fue el anfitrión esta semana de una reunión de la que participaron las distintas cámaras de biocombustibles. En diálogo con I+I CBA remarcó que están “decididos a empujar y ayudar a que se de tratamiento parlamentario al proyecto de modificaciones de la Ley de Biocombustibles, una iniciativa de las provincias que conforman la Liga Bioenergética. Para nosotros avanzar en ese sentido es imprescindible. El sistema actual está agotado. Pensemos que desde enero de 2020 pasaron 54 meses y en sólo tres se cumplió la normativa vigente en cuanto a fijación de precios para los biocombustibles. Fue en diciembre de 2023, enero y febrero de este año”.

Embed - Entrevista a Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero Argentino

El empresario tucumano agregó además que buscan “acompañar también la intención del Gobierno nacional en lo referido a lograr un mercado más abierto, más competitivo. Pasar de cupos de abastecimiento asignados por empresa a un esquema de licitaciones abiertas, transparentes, por volumen y por precio. En la Ley actual, no pueden participar las petroleras y en el proyecto que estamos impulsando pueden hacerlo a partir de cierto corte y con un límite de esa participación que tenemos todos. Hay además un estímulo a la inversión porque se programan incrementos anuales de cortes en el caso del bioetanol, incorporar los motores flex que permiten llegar incluso al uso 100% de bioetanol, algo muy instalado en Brasil, por ejemplo. También está planteado un aumento progresivo en el uso del biodiesel. Es un esquema que creemos que nos pone en una situación de desafío grande de producción, de uso de los biocombustibles, de inversión, de competitividad para el sector. El proyecto está terminado y nos ponemos a disposición de las provincias para su tratamiento parlamentario”.

¿El proyecto está desarrollado sobre la idea que era parte de la Ley de Bases?

Claro, estamos trabajando sobre la propuesta que ya había sido impulsado a comienzos de este año, cuando iba a ser parte de la Ley de Bases. Pero diría que este nuevo proyecto es mucho más sustancioso, pero centralmente apunta al mismo objetivo. Y por otro lado está alineada con lo que la propia Secretaría de Energía aspiró en el marco de la Ley de Bases.

¿Y qué plantea en cuanto a incremento de cortes en etanol?

Plantea un aumento del 1% por año en los próximos 3 años. Y a los dos años, la habilitación de los motores flex para el uso de cualquier combinación del alcohol hidratado con las naftas. En ese punto hay un hecho muy importante: el 50% de lo que exporta nuestra industria automotriz lo hace con motores flex y en Argentina no están homologados. Lo que propone la ley, entonces, es potenciar su uso aquí. También habilitar un mercado libre para todos los cortes superiores al obligatorio, algo que la provincia de Córdoba viene llevando adelante de manera muy decidida con una política y un programa provincial de uso intensivo de los biocombustibles. Hoy tenemos un corte del 12% del bioetanol en naftas y suponiendo que se duplica ese porcentaje, sólo alcanzaría para sustituir las naftas importadas, sin afectar un litro de la producción de naftas en Argentina; sin afectar un peso de las regalías de las provincias petroleras. Hay mucho por crecer en materia de biocombustibles. Y si fuésemos por encima de ese corte aún, liberaríamos naftas y crudo para exportar, algo que también le daría regalías a las provincias. Por eso planteamos que esto no es un sector contra otro, necesitamos que el país aproveche todos sus recursos. Y todo lo que es la bioenergía, que es el escenario que está detrás de los biocombustibles, que comprende a los biocombustibles es un potencial que Argentina no puede desaprovechar. Y estamos en condiciones de hacer inversiones, porque el año pasado la Secretaría de Energía convocó a proyectos de inversión para que se produzcan 250 mil metros cúbicos más de alcohol y se presentaron proyectos por 740 mil metros cúbicos, aún con la situación de la economía argentina. Por eso tenemos la oportunidad de dar un salto cualitativo en materia legislativa que abra y potencie todas estas oportunidades.

¿El Gobierno está comprometido con la agenda ambiental, que es uno de los pilares de los biocombustibles?

Sí, sí. Lo que venimos conversando en materia de biocombustibles sí. Y creo que el proyecto de las provincias está en sintonía con lo que el secretario de Energía presentó en su momento en la Cámara de Diputados. Creo que esta iniciativa nos tiene que tener a todos en la construcción de una política de Estado para aprovechar y darle valor agregado a nuestra producción primaria, que es tan rica y diversa. Tenemos Vaca Muerta, que es un recurso extraordinario, pero también tenemos la Vaca Viva, que también lo es y representa toda potencialidad de las cadenas agroindustriales. No estamos en condiciones de desaprovechar ninguno de estos recursos que gracias a Dios tenemos.

Habló de Vaca Viva, y aun sabiendo que es un tema de la Secretaría de Energía, la salida de Fernando Vilella de la Secretaría de Bioeconomía, ¿es un paso atrás?

No debería ser así. En primer lugar porque quien quedó a cargo de la Secretaría, ahora llamada de Agricultura y Ganadería, es un hombre del equipo. Vilella era un hombre muy comprometido con las bioenergías, pero entendemos que debe continuar de la misma manera. No sólo es un tema de bioenergía, de agricultura, es de producción, de energía, de economías regionales, de desarrollo federal y que activa un desarrollo más equitativo de las distintas regiones del país, algo que está expresamente señalado en la Constitución. Por eso creo que todas las áreas y todos los actores deberíamos apuntalar este proyecto porque es a favor de todos y contra nadie.

En varias oportunidades se habló del lobby petrolero que desalentaba el avance de los biocombustibles, ¿hoy hay más resistencia de las automotrices que de las petroleras?

Nosotros tuvimos reuniones con empresas refinadoras de petróleo y con este proyecto encontramos eco y adhesión. Además, el proyecto habilita la participación de las petroleras, que hasta ahora no estaba permitido. También introduce una pauta importante porque a todos nos impone algún esquema de limitaciones en la participación para que no haya posiciones dominantes en el mercado de los biocombustibles. Y las automotrices algunas veces plantearon observaciones a los cortes. Ahora bien, las cámaras de bioetanol de caña y de maíz presentamos un plan de desarrollo que podríamos sintetizar como de “convergencia Mercosur”. Eso implica darnos una política de bioenergías y particularmente de biocombustibles en línea con los demás países. Brasil hoy tiene un corte del 27% y está en debate llevarlo al 30%, tiene los motores flex en el 80% de su parque automotor que pueden elegir cualquier combinación entre 0% y 100% entre nafta y alcohol. Tiene el biodiesel al 15 y 20 por ciento con fuertes inversiones en el etanol de maíz. Y ya tiene 4 plantas de etanol de azúcar de segunda generación, es decir, obtenido a partir de alcohol de bagazo; y está con proyectos de alcohol para la industria aeronáutica. Paraguay tiene un 25% de corte. Entendemos que si el Mercosur se orienta en una convergencia, estaríamos dando un salto muy importante, y a la industria automotriz le daríamos un sendero que ya conoce porque qué mercado automotor más grande que Brasil hay en la región. Avancemos hacia ahí, porque además no hay limitantes técnicas para eso porque el mercado brasileño lo muestra. Incluso la industria automotriz tiene mucha más experiencia de la que nosotros podemos decir respecto a la factibilidad de estos desarrollos.

¿Si avanza la ley, el crecimiento podría venir en partes iguales de caña y de maíz o ahí habrá diferencias?

El proyecto contempla que en el corte del 12% actual se mantiene un 6% para cada sector. De ahí en adelante es libre el desarrollo. Pensemos que de una cosecha de maíz media de 50 millones de toneladas, hoy para hacer todo el etanol de maíz se usa un 3% de ese volumen. Entonces, el potencial ahí es enorme y no hay por qué desaprovecharlo. La caña de azúcar no tiene ese horizonte; puede crecer pero no tanto. Por eso creemos que el horizonte del maíz es mucho más rico y en buena hora para el desarrollo de los productores y las regiones maiceras, que llegan incluso hasta el noroeste argentino.