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No se trata de correr por correr

En los últimos años, la preparación física de equipos y atletas ha evolucionado de manera exponencial. Desde PUNTAL dialogamos con referentes locales en la materia para analizar el fenómeno en la ciudad

En cada uno de los debates deportivos, sin importar la disciplina, uno de los principales ejes de discusión es la evolución de las cualidades físicas de los atletas. 

Récords que se rompen, tenistas de más de 35 años que se mantienen en la élite y juegan partidos interminables, equipos que soportan altas temperaturas sin mostrar cansancio y futbolistas que corren más de 13 kilómetros por encuentro están presentes en la mayoría de los hilos que componen la red de conversaciones que hay diariamente sobre deporte.

Como casi siempre, mucho de lo que se dice tiene como base hipótesis generadas en esa extraña materia amorfa que es el sentido común. Pocas de esas palabras surgen de un verdadero conocimiento sobre el entrenamiento y la preparación física. Conceptos como “alto rendimiento”, “intensidad”, “potencia” y “fuerza” son utilizados indiscriminadamente sin una idea clara de lo que cada uno de ellos significa. 

Ricardo Palladino, Conrado Mainardi y Guillermo Oste son, actualmente, referentes en la materia. Cada uno de ellos está trabajando en la preparación física de equipos y jugadores de Río Cuarto que tienen algún tipo de proyección a nivel nacional. 

El primero es el preparador físico de Estudiantes, hoy protagonista del Federal A. El segundo trabaja con el rugby en Río Cuarto desde el 2002 y forma parte del desarrollo de un proyecto que ha llevado a Urú Curé a los primeros planos, no sólo del rugby cordobés sino también del nacional. El tercero viene trabajando desde hace mucho con el equipo de hockey de Universidad, con la leoncita Victoria Miranda incluida, y también estuvo en Atenas, en la campaña del Federal C 2017 que terminó con el ascenso. Los tres, sentados alrededor de una mesa en una cancha imaginaria, aportan sus ideas sobre el debate de la preparación física y su nivel actual en la Argentina.   

El alto rendimiento

“Es alto rendimiento siempre y cuando ese deportista pueda tener los recursos para dedicar su “vida deportiva” a su “meta deportiva”, define Mainardi dando el puntapié inicial al debate. Agrega que esta preparación tiene dos objetivos: uno es el de mejorar constantemente y el otro es el de obtener resultados.

Palladino concuerda pero explica que no necesariamente se da sólo en los deportes profesionales, sino también en aquellos que se practican a nivel internacional. Además, suma a la charla el concepto de “etapas”. “El alto rendimiento está dado por una exigencia de entrenamiento que está enmarcada en la búsqueda de un determinado resultado, ya sea en casos de deportes netamente profesionales o en aquellos amateurs con representación a nivel internacional (como el handball). Un atleta se hace con los años. Se va construyendo durante etapas”, expone el profesor que trabajó con la selección femenina de handball. 

Así, el crecimiento de un deportista y su evolución con el correr de los años se presenta como uno de los aspectos clave a la hora de pensar el concepto del alto rendimiento. “Es la cuarta etapa de un proceso de preparación del deportista, en la cual el atleta cuenta con los recursos económicos, humanos y materiales para lograr sus metas deportivas”, profundiza Mainardi y especifica que esas etapas son: la iniciación deportiva, la preparación a nivel juvenil, el deporte a nivel universitario (en el caso de los Estados Unidos) y luego el alto rendimiento. Aclara, eso sí, que en  Argentina estas etapas se suelen quemar rápido debido a distintos factores.

Ese alto rendimiento, que se plantea como un estadio en el que el deportista posee los recursos para explotar sus capacidades en la búsqueda de un resultado, tiene algunas características que no siempre son fáciles de detectar, si no se está en contacto con ese ámbito. Muchas veces se instala una idea superficial sin llegar más allá. Como por ejemplo la tan comentada estadística de cuántos kilómetros corrió cada jugador al final del partido. Ese dato por sí solo no tiene una real importancia, si no está del todo comprendido es como tomar sólo el sentido literal de una canción. 

“Lo importante es el contenido del continente”, sentencia Oste, haciendo con las manos la mímica de quien saca algo de una bolsa, y explica que en realidad el trabajo físico que hizo un jugador durante un encuentro va mucho más allá de una cifra. Tiene que ver con la manera en que hizo los recorridos a lo largo del partido.

Refiriéndose a esta situación, Mainardi habla de calidad de movimiento. “Ese es uno de los aspectos que trabajamos nosotros. También ponemos el foco en el buen descanso, la buena recuperación, la sistematización en el entrenamiento y la disciplina”, detalla el profesor que tuvo la chance de viajar por varios lugares y conocer distintos métodos de trabajo.

Palladino, que viene del ámbito del fútbol -disciplina que ha puesto de moda esto de contar los metros que hace cada jugador-, indica que, si bien es cierto que la cantidad de kilómetros que se hacen durante un partido ha ido creciendo, esto no es el dato más determinante para analizar. “El fútbol ha cambiado mucho. En los últimos 30 años ha habido un avance en los metros recorridos por jugador. Ahora, ese dato también es engañoso. Porque, en definitiva, lo que a mí me hace ganar un partido no es la cantidad de metros recorridos. Porque cuando dicen: ‘El jugador corrió 13 km’, no, no corrió eso, en realidad, corrió, caminó, trotó, hizo media velocidad, etc. Eso engloba los 13 km. Entonces lo que me hace ganar un partido es saber cuántos de esos kilómetros fueron en alta intensidad, porque eso es lo que a mí me da la pauta de si el equipo es intenso o no. Porque es la intensidad lo que me hace ganar el partido desde lo físico”, puntualiza el PF de Estudiantes.

Así, la meta de un preparador físico no es que su equipo corra mucho, sino que consiga explotar al máximo sus capacidades en el momento que sea necesario. “El gran desafío hoy en los deportes colectivos es concentrar el foco en la aceleración y la desaceleración. Básicamente en esta capacidad de cambiar de dirección”, precisa Oste, poniendo un ejemplo de uno de los aspectos en los que se puede desagregar el rendimiento físico de un atleta.

Conocimiento del deporte

Una de las discusiones que existe en el ámbito de la preparación es la de si el especialista en la parte física debe saber de cuestiones técnicas y tácticas del deporte para el cual está entrenando al equipo. En este punto la mirada de los tres consultados es coincidente: los PF deben conocer de las disciplinas. 

“Yo soy un convencido de que al preparador físico le sirve saber. Primero porque le permite saber equilibrar las cargas sobre cuánto y hasta qué tiempo puede trabajar los aspectos tácticos, cuándo puede hacer un reducido, las variantes que puede haber. Entonces, yo creo que no es necesario porque hay profesores que laburan muy bien, que no conocen del deporte, pero yo digo que el preparador que sabe del deporte tiene un plus. Son pequeños detalles que te hacen sacar una ventaja”, manifiesta Palladino. El PF de Estudiantes se conoce bastante bien con Marcelo Vázquez, el DT del Celeste, y su complemento a la hora de trabajar es una de las claves del gran momento del conjunto de la avenida España.

Oste explicita que es clave el conocimiento porque no hay manera de encarar un trabajo sin saber para qué se lo está haciendo. “Es muy importante hacer un entrenamiento en el que las cargas se complementen y no se superpongan. Que no haya sobreexigencia. La superposición es uno de los factores de lesión. Si yo hago fuerza en la parte física, el entrenamiento de campo no tiene que ser largo ni de resistencia. No hay que pisar carga sobre otra”, describe quien trabaja codo a codo con Mario González en el hockey de Universidad.

“Hoy se está trabajando lo que se llama el entrenamiento integrado, que es el desarrollo de la parte física, juntamente con el desarrollo de la parte táctica y lo psicológico.  Necesitás mucha comunicación con el equipo de trabajo y con los deportistas. Los objetivos físicos tienen que estar relacionados con lo técnico y lo táctico”, afirma Mainardi. El PF que hace desde el 2002 que trabaja en Urú explica que, en el caso de La Lechuza, primero se hace una preparación general, luego una específica y con el correr de la temporada se integran con el entrenador. Oste manifiesta que una de las problemáticas que hoy tiene la preparación física es que a veces, al haber una buena complementación, las cargas no se miden y sobrevienen las lesiones.

La tecnología

A medida que la charla avanza, la tecnología y su aplicación van entrando y saliendo de la conversación. Hoy es imposible pensar la preparación física sin la evolución de la ciencia. 

“Yo soy un convencido de que la ciencia en el deporte es importante y hay que usarla. Con la tecnología achico el margen de error desde la preparación”, opina Palladino. En la misma dirección, Mainardi acota que el principal aporte es el de permitir análisis más específicos.

“Hoy por hoy, todas las herramientas tecnológicas han evolucionado, pero el problema es que han superado a los profesores. La información sirve, pero hay que saber analizar ese número bruto”, remarca Oste sobre lo que sucede a la hora de aplicar las tecnologías. Subraya que uno de los problemas es que no siempre se consigue la de mejor calidad, lo que hace que las mediciones no sean las mejores.

En dónde estamos parados

Sobre el final, la conversación aterriza en el tema de la actualidad de la preparación física en Argentina y en la ciudad. Los tres están de acuerdo en que los profesionales físicos argentinos están muy bien valuados a nivel mundial y ponen sobre la mesa distintos nombres, como el de Gustavo Metral, quien trabajó con José Pekerman en la selección de Colombia. A la hora de hablar de la ciudad, Palladino adelanta que no puede hablar de un panorama general por el poco tiempo que lleva en Río Cuarto. Oste señala que no se está mal, pero que se puede mejorar. “Acá en Río Cuarto tenemos muestras de que el nivel es bueno. Sin duda que hay algo que está más adelante que nosotros. Lo que sí tengo claro es que, si no estás constantemente en eso, te va superando porque sigue evolucionando”, indica quien está a cargo de la preparación del hockey universitario.

Mainardi, siguiendo con la idea de que en Río Cuarto no hay “alto rendimiento” sino más bien “mediano rendimiento”, plantea que el problema de la ciudad tiene que ver con la falta de una sistematización conjunta. “Lo que no está consensuado en Río Cuarto es un sistema de trabajo.  Urú Curé tiene su sistema, Universidad tiene otro y Estudiantes tiene otro. No hay un proceso en el cual vos vas seleccionando talentos para cada deporte”, detalla y pone sobre el tapete una discusión bastante más compleja, con la cuestión de la selección de talentos de por medio. Es decir que, después de una determinada edad, se direccione a los jóvenes a las disciplinas en las que más puedan explotar sus potencialidades. Además, implica el incentivo a todos los deportes, no sólo al fútbol. 

Así, más allá de pensar en la formación de los profesores y la tecnología, en lo que habría que profundizar es en el debate de una política deportiva. La preparación física y el alto rendimiento tienen diversos aspectos, no sólo el trabajo que se hace semana a semana en los distintos clubes. 



Agustín Hurtado