El campo le sigue dando una mano al Gobierno
Las publicaciones en las redes sociales de los productores que muestran felices los pluviómetros cargados de agua en medio de lo que esperaban que fuera una Niña en toda la zona central del país es la confirmación de que otra buena campaña viene marchando. Pero no sólo pensando en lo que se sembró hasta aquí o se piensa sembrar ahora en el marco de la campaña gruesa, sino que hay un dato más que alentador que surge del trigo porque el cereal que está en plena cosecha está confirmando valores muy por encima de los esperados. Las proyecciones ya están en torno a los 22 millones de toneladas, una marca histórica para este cultivo que generalmente sirve de puente de financiamiento hasta que la gruesa llega a la recolección. Por eso no sólo celebran los productores, sino también el Gobierno en un momento en el que los dólares son más que escasos y cuando el Banco Central ajusta todo lo que tiene a mano para evitar que le sigan escapando billetes de las reservas. El agro es el que sigue financiando un proceso de resistencia de divisas, cuando son más los que quieren sacar que poner.
Pero no sólo se trata de lo proyectado y del sorprendente aporte que el trigo está haciendo en estas semanas, sino de lo que el agro ya ingresó. Porque 2021 es récord de entrada de divisas por exportaciones agroindustriales. Según el último registro de CEC-Ciara, hasta noviembre el sector ingresó poco más de 30 mil millones de dólares por ventas al extranjero de granos y derivados. Pero falta sumar allí otros rubros importantes como el de la carne, en pleno debate en Argentina. De todos modos es la cifra más alta en lo que va del siglo y representa un crecimiento del 62% frente al valor del ciclo previo.
La cadena de la carne tuvo un buen 2020 y proyectaba un mejor 2021. El año pasado exportó 900 mil toneladas a los diferentes destinos, mayormente China. Y pensaba que este año podía llegar finalmente al millón de toneladas. Pero apareció el problema de los precios de los cortes vacunos y la medida tomada por el Gobierno de restringir exportaciones. Y entonces la meta comenzó a quedar cada vez más lejos. “En vez de crecer 100 mil toneladas, vamos a perder 100 mil toneladas”, explicó un destacado analista de la cadena cárnica. De todos modos, la compensación vino por el lado de los precios, que subieron en todo el mundo y permitió compensar la caída del volumen. En este sentido, según el último trabajo del IPCVA, en el acumulado a octubre de este año, el país exportó 479.890 toneladas peso producto de carne enfriada, congelada y procesada, por casi US$ 2.267 millones, lo que representa una caída del 4,3% interanual en volumen y un crecimiento del 0,7% en divisas, ya que en octubre de 2020 había enviado al exterior 501.324 toneladas por US$ 2.250 millones. De todos modos, ¿cuánto más podría haber crecido esa cifra si no hubiesen existido restricciones?
Frente a eso, la semana pasada el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, se reunió con los integrantes de la Mesa de Enlace y les comunicó que se liberarían todas las exportaciones de carne salvo para los 7 cortes que siguen vedados desde mayo y que son los de mayor consumo en el mercado interno. Allí están el asado, el vacío y la cuadrada, entre otros. Son los que siguen sin poder exportarse hasta finales de 2022, según explicó el funcionario en la reunión. Es para evitar que sigan aumentando su precio, cosa que hasta aquí no logró.
Lo cierto es que en medio del evidente faltante de dólares hay un solo sector que los está generando y que, de seguir el clima con esta tendencia, garantiza otro buen aporte para el segundo trimestre del año próximo.
El campo y la agroindustria generan casi el equivalente a un préstamo del FMI por año y lo volvería a generar en 2022 si las condiciones internacionales continúan.
De hecho, los maíces de primera, que en la última campaña tuvieron magros rendimientos en buena parte del país, este año recibieron gran cantidad de milímetros y su situación es contrastante con el ciclo previo. En Córdoba, y especialmente en el centro oeste de la región productiva, los resultados de 2020 fueron muy elevados, beneficiados por lo que los especialistas definieron como una Niña. Ese ciclo está asociado a la falta de precipitaciones, pero no en todos lados impacta igual. En la zona oeste de la región productiva argentina suele traer lluvias algo por encima de lo normal, mientras en la zona núcleo la sequía suele ser profunda. Este año es también de Niña, aunque hasta aquí las lluvias alcanzaron a toda la zona central del país con abundancia. Habrá que esperar a los meses de verano para ver cómo se comportan.
Lo cierto es que el campo y la agroindustria generan casi el equivalente a un préstamo del FMI por año y lo volvería a generar en 2022 si las condiciones internacionales continúan. Hay una demanda creciente de alimentos que está poniendo un piso a los precios y China que sigue en plan de importar granos y carne.
En definitiva son condiciones favorables para un país exportador de alimentos como la Argentina y un punto central sobre el cual poder calcular los mecanismos de repago que pueden presentar los funcionarios ante el FMI. ¿Qué formas de financiar el pago de dólares puede llevar a Washington la delegación nacional si no es la basada en un equilibrio fiscal con creciente superávit comercial apuntalado en el agro?