Rostros y Rastros | Guillermo Pedruzzi | Colegio Leonardo Da Vinci | Melania Ottaviano

Pensar el aula que viene

Los paradigmas de la dinámica educativa parecen haber cambiado para siempre. Un nuevo espacio áulico se está pensando para el próximo año dentro de un ecosistema mucho más amplio que las paredes de la escuela.

Veremos cambiar la definición de “aula”, me lo pregunto y casi que lo afirmo al mismo tiempo. El aula y el espacio para el aprendizaje ya no será el mismo. Muchos educadores, profesionales, académicos están pensando en cómo será ese espacio en 2021, y en adelante. Guillermo Pedruzzi, es fundador del Colegio Leonardo Da Vinci de la ciudad de Río Cuarto, es un referente de la institución que cuenta con una enseñanza humanista tecnológica. Pedruzzi viene observando experiencias en materia educativa que le parecen valiosas y a partir de esta situación particular que vivimos plantea que se le ocurrieron tres nuevas secuencias del aprendizaje: Información, Formación y Transformación.

“Una de las cosas interesantes que nos deja la pandemia es el manejo del campo informático. La primera secuencia debería ser la información, donde el docente a través del campo digital elabora la propuesta para una clase donde inyecta todo lo necesario para desarrollar la temática, eso debería ser entre 15 o 20 minutos, como máximo 40 minutos, porque si hay algo que nos enseñó la pandemia es que el uso de la pantalla no es lo mismo que cara a cara, es cansador el uso de la informática para el proceso de la enseñanza. Entonces en ese periodo breve el docente esta con todo el curso, para luego definir grupos de interés”, explica.

La segunda secuencia tiene como base justamente formar grupo entre los alumnos y alumnas compartiendo un proyecto, un interés por alguna temática, una inclinación en el conocimiento. “La segunda secuencia es la de formación donde el alumno entra por grupo de interés, por burbujas académicas si la pandemia se va, o por burbujas académicas y sanitarias coincidiendo el número de chicos que no debería ser más de diez. Esa burbuja en las clases de información tendría definido su perfil, su proyecto”.

Según Pedruzzi la clave de una transformación deberíamos ir llevando a la escuela a una programación por proyectos, “una programación por proyectos libres que podrían ir gestándose ya dentro del aula en la segunda secuencia, con todos los protocolos que eso implica y ahí los docentes también estarían involucrados en esos proyectos”. Agrega que es clave la formación docente. “El próximo año me parece que lo que tenemos que hacer es seguir formándonos y ponernos en contacto con otras organizaciones que ya lo están llevando adelante”, dice.

Apunta además a una fuerte formación de pensamiento científico y el crítico, “si no logramos eso me parece que fracasaríamos como educadores. Entonces los docentes trabajarían en ese concepto a través de generar un espíritu emprendedor, un autoestima poderosa, generar el concepto de la autogestión porque cuando salgan del aula, de la etapa de la formación y tengan que ir a la tercera etapa que es la de la transformación, es donde tiene que jugar la autogestión”.

La tercera secuencia, la de la transformación, implicará el uso de aulas adaptadas para proyectos, donde cuenten con lo necesario para el trabajo manual, el uso de laboratorios y espacios de práctica. “Vuelve la misma burbuja (grupo de alumnos), o parte de ella, al aula de la transformación. Aulas dedicadas para determinadas acciones, arte, música, tecnología, y repensar aulas con laboratorios más profundos”, detalla.

Los nuevos ecosistemas

Melania Ottaviano es directora del Instituto de Educación e Innovación de la Universidad Siglo 21 y en diálogo con Rostros y Rastros dijo que “la pandemia dejo evidenciada la importancia de la educación mediada por tecnología además de la falta de capacitación en el uso de recursos digitales. Hoy la competencia digital es clave para generar propuestas pedagógicas en estos contextos. Algunas instituciones estaban formadas pero la gran mayoría no”. La profesional que además es licenciada en psicopedagogía y experta en el diseño de cursos virtuales dijo que se generaron muchas redes de trabajo para poder fortalecerse mutuamente, “surgieron comunidades de aprendizaje que ojalá puedan seguir sosteniéndose porque quedó también en evidencia la importancia de este tipo de ecosistemas”.

Hay una gran diferencia entre la primaria y la secundaria, respecto de la instancia universitaria de educación. Sin embargo estos “ecosistemas” se dieron en todos los ámbitos. Pedruzzi habla de las familias también como parte de un sistema educativo, un soporte sin el cual los chicos no hubiesen podido acceder a la educación. “Algo que me encantó es que las familias se involucraran en el proceso educativo, estábamos bastante alejados de las familias, la familia tuvo que estar para que el niño saliera adelante”, señala.

“Son nuevos ecosistemas que a partir de situaciones no elegidas y no agradables dieron impulso a otras prácticas educativas. La escuela en casa fue algo literal donde se sumó la familia sobre todo en nivel inicial y primaria, y los padres empezaron a ver cómo son las clases algunos celebrando, otros criticando, pero son situaciones que nos dan luz para hacernos buenas preguntas los educadores, para ver qué es lo que vale la pena enseñar, qué vale la pena aprender, cómo, con qué recursos, hacernos esas preguntas como comunidad, como ecosistema, con la familia, con los docentes, con los alumnos y alumnas, me parece algo muy importante”.

En esta nueva perspectiva también se habló mucho de la evaluación y es otra de las patas complejas. Al respecto Pedruzzi dice que “si estás desarrollando un proyecto, me encantaría que el que evalúe sea el que en la sociedad lleva adelante ese proyecto o similares, sería una especie de vínculo que traes al colegio y se va enriqueciendo. Familia, colegio, sociedad es la esencia de la transformación del sistema educativo”.

La cachetada que nos pegó la pandemia

“La pandemia nos pegó una cachetada tan fuerte para saber dónde estábamos, algunos colegios reaccionamos pero hay un montón de escuelas pobres que han perdido la posibilidad de comunicarse con los chicos, entonces quiero aportar lo que pensamos, no quiero guardarme absolutamente nada, esto que estoy pensando puede salir mal, yo lo pienso de haber visto en partes del mundo que algo de esto se está haciendo. Una de las cosas que les quiero enseñar a los chicos en esta tendencia, ya que dejaríamos las clases magistrales, es la posibilidad de desaprender a partir del error y del fracaso, porque el fracaso es tan importante como cuando llegas al éxito. Esto es lo que queremos aportar, estamos en una línea y queremos ver si lo podemos llevar adelante”, dice Guillermo Pedruzzi y agrega que estamos en un momento en el que todos tenemos que apoyar al sistema educativo, “mi sensación de pérdida generacional que vamos a tener es tremenda, porque si los países son importantes no es por su riqueza natural sino por sus personas”.

POR FERNANDA BIRENI