Las lluvias que finalmente comenzaron a aparecer en las distintas zonas productivas del país empiezan a revertir un largo cuadro dramático de sequía que había generado severas dificultades en la producción de pasturas para alimentar a los rodeos. Eso había generado una aceleración en la salida de la hacienda de los campos y una consecuente ampliación de la oferta en el mercado que mantuvo los precios frenados frente a la inflación. Hacia mediados de año ese proceso empezó a revertirse porque llegó el momento en el que el stock se resintió.
Ahora, con la llegada de las lluvias la situación en los campos cambió, empiezan a revivir las pasturas y entonces los ganaderos prefieren incorporar algunos kilos más a los animales antes de entregarlos, lo que termina provocando un pozo adicional en la oferta. Hay, en estos momentos, menos salida de animales de los campos.
Esto ya impacta en los precios de la carne en el mostrador, pero no es el único motivo que llevó a que el consumidor se encuentre con alzas en la carnicería. Allí también juegan otras variables, como el nuevo dólar exportador que volvió a aumentar el costo del alimento para los rodeos y eso termina impactando también en los cortes finales. Y durante la semana pasada, además, corrió bajo la experiencia de las Primaria, el rumor de nuevos ajustes en los mercados cambiarios para este lunes dependiendo de los resultados electorales, lo que llevó a adelantar precios, aunque la razón finalmente no ocurrió. Esto último, visto con formato de incertidumbre también provocó cierta retracción en la oferta. Muchos prefirieron esperar antes de sacar hacienda a la venta, al menos hasta ver qué pasaba luego de los comicios generales.
De acuerdo a lo explicado por el experto y consultor Víctor Tonelli, esta serie de variables llega al final de una sequía “atroz”. En el último año, calculó Tonelli, se perdieron unas 2,5 millones de cabezas, más del 5% del stock, porque no había forma de mantener el ganado en el campo. Ahora, con la expectativa de forraje, se inicia el ciclo inverso y a la liquidación sigue la fase inversa: retención y recuperación del stock, lo que generará menos oferta de carne en el corto, mediano y largo plazo.
Según Tonelli, este ciclo puede durar unos dos años, período en el que también se notará la falta de los “animales que no se gestaron”, mientras se desarrolla en los campos el proceso de engorde. En 2024, estimó, la oferta de carne será de entre 300.000 y 350.000 toneladas menos, equivalente a una caída de 8 kilos de carne por habitante disponible. El resultado en materia de precios dependerá mucho de la demanda, explicó Tonelli en diálogo con Infobae.
¿Las exportaciones juegan?
Y más allá del nuevo tipo de cambio para las exportaciones, el experto remarcó que eso no tiene efectos en los precios del mercado interno. De hecho, señaló, China está pagando hasta 30% menos por la carne argentina de lo que había llegado a pagar en los picos de 2022. En cuanto a la rentabilidad del sector exportador, dijo, “los precios internacionales no son el problema, sino el tipo de cambio neto que reciben los exportadores, que hasta la reciente devaluación encubierta del 70/30 eran de apenas $280 por dólar exportado”, recordó.
En los últimos días, el kilo vivo en los mercados y ferias -especialmente del interior- superaron los $1.000, un valor que puso en alerta al Gobierno porque se sabe que comienza a rodar por la cadena y termina impactando en el consumidor. Eso, a su vez, es una mala noticia para el proceso inflacionario que mide el Indec. En medio de una escalada de precios como la que vive el país con una inflación en torno al 135% anual, que suba la carne no es una buena noticia. Estos incrementos se trasladarían a mostrador en el corto plazo. Así lo adelantó Sergio Pedace, directivo de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMYA): “Habíamos adelantado que para estas fechas iba a faltar ganado. El precio, que en su momento retrocedió por varios factores, se está afianzando y a las carnicerías les está llegando con aumentos, que se van a trasladar a góndolas”.
Al referirse al monto que puede aumentar el precio de la carne en mostrador, en declaraciones televisivas Pedace estimó que puede incrementarse entre un “10 y 15%” en los próximos días sobre incrementos que ya se aplicaron en las últimas jornadas.

