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A 70 años del derrumbe del primer templo franciscano

El hecho ocurrió de madrugada, lo que evitó que fuese una tragedia. La nueva iglesia llegó 18 años después, en 1969

El pasado 7 de diciembre se cumplieron 70 años del derrumbe del viejo edificio de la iglesia San Francisco de Río Cuarto. El templo había sido iniciado formalmente en 1861, cuando se pudieron colocar los cimientos.

La construcción fue lenta, debido a que se solventaba con las limosnas. De esta forma, recién pudo ser habilitada el 3 de octubre de 1876.

La consagración estuvo a cargo del obispo de Córdoba, monseñor Manuel Eduardo Álvarez, y ofició de padrino el general Julio Argentino Roca, que ya no estaba en la Comandancia de Frontera, sino en Buenos Aires. En su representación, estuvo el coronel Eduardo Racedo.

Más allá de la puesta en marcha, los trabajos continuaron. Las torres se levantaron 6 años después y recién entre 1895 y 1898 el templo quedó terminado y ornamentado. Ocupaba el centro del altar mayor una imagen de la Virgen Inmaculada, acompañada del santo patrono, San Francisco Solano.

El edificio tenía 323 metros cuadrados de superficie y rápidamente se transformó en una de las postales características de Río Cuarto.

Con el crecimiento de la ciudad, el templo empezó a quedar chico y aparecieron ideas para mejorar su construcción. Concretamente, en 1949, comenzó a estudiarse la posibilidad de ampliarlo.

El actual templo franciscano se levantó gracias a las donaciones de la gente, sin aportes del Estado.

Tras desarrollar los planos, en 1951 se dio inicio a la esperada obra. En ese momento, se presentaron algunas dudas acerca de la seguridad de las paredes y columnas, pero los especialistas consultados minimizaron el problema y dejaron tranquilos a los miembros de la comunidad del convento.

Por eso, cuando se advirtieron algunos signos que avalaban aquella desconfianza, fue demasiado tarde. El día 6 de diciembre de 1951, fray Manuel Nierga, quien muy de madrugada abría el templo, dio aviso a la comunidad acerca del peligro de un derrumbe. Se pasó toda la noche rezando, presintiendo que algo grave podía pasar.

De acuerdo a la crónica del Archivo Franciscano, en las primeras horas del día siguiente se sintió “un ruido tremendamente estrepitoso”, que resultó ser el derrumbe de la capilla. Por segundos se salvaron fray Nierga y la señora de Calderón y su hija, quienes fueron las que alertaron al padre sobre lo que estaba por ocurrir: el desplome de la bóveda de la iglesia.

Rápidamente, comenzaron a llegar los vecinos para prestar su ayuda. Los sacerdotes y la gente trasladaron lo que se alcanzó a salvar a uno de los salones del colegio San Buenaventura, espacio en el que se desarrollaron las celebraciones religiosas hasta que se pudo contar con el nuevo edificio.

La nueva iglesia

Después de 18 años de gestiones, colectas y arduos trabajos, el 7 de diciembre de 1969 se inauguró formalmente el actual templo franciscano. Se trata de una construcción significativamente mayor a la original, hecho que la convirtió en la iglesia más grande de la ciudad.

Con datos e información aportada por la licenciada Inés Farías, directora del Archivo Histórico del Convento San Francisco.