A días de la sentencia por la muerte de cinco recién nacidos en el Hospital Neonatal de Córdoba y ocho bebés con lesiones graves, los acusados hicieron uso de la última palabra. Brenda Agüero volvió a declararse inocente y criticó a las madres de las víctimas, mientras funcionarios clave admitieron falencias y errores que pudieron haber evitado la tragedia