Lucas Boiero, el director de cine riocuartense que está trabajando en el rodaje de una película sobre la masacre del Banco Popular Financiero, habló con Puntal sobre los avances que se han dado en el proyecto y señaló que el objetivo central es que el largometraje se filme completamente en la ciudad. A 35 años de la matanza que se cobró la vida de 6 trabajadores, el joven cineasta sostuvo que el hecho “significó la pérdida de la inocencia de Río Cuarto”.
-¿Cómo viene la película?
-Teníamos pensado filmar ahora en septiembre, pero se atrasó todo por una cuestión prudencial, debido a la inestabilidad del país, teniendo en cuenta los costos y los precios y su variación. No era prudente empezar a grabar con tanta incertidumbre. Más allá de eso, se empezó a trabajar en todo lo que es preproducción con guiones. Atilio Perín es quien entendió el concepto de lo que queremos nosotros y por eso avanzamos con él. Es una persona que está a la altura de las circunstancias, ya que sabe muy bien todo lo que pasó en 1987 y cuenta con mucha experiencia cinematográfica. En este momento, lo que podemos decir es que la película se va a rodar, pero no sabemos si comenzará antes de fin de año o directamente en 2023. Vamos a esperar que haya un poco más de certidumbre. Hay que tener en cuenta que una película es una gran pyme.
-¿Cuánta gente demanda de manera directa e indirecta el desarrollo de una película?
-Mínimamente, entre actores, preproductores y productores, entre 50 y 70 personas a las que las tenemos rodando un mes. Hay que pensar en la logística, la gastronomía, el hospedaje y las locaciones, entre otros gastos. Son muchos los departamentos que hay dentro de una película que se divide en preproducción, producción y posproducción. Para cada etapa de la película se necesita gente.
-¿Siguen con la idea de filmarla en Río Cuarto?
-Este proyecto nace de La Metro, que ya tiene 27 años de trayectoria, junto con Aleph Cine, la productora que más largometrajes tiene hechos en la Argentina. Estamos hablando de películas como “El ciudadano ilustre” y “Mi obra maestra”. La idea, y es lo que yo defiendo a muerte, es hacer la película totalmente en Río Cuarto. Quiero que sea algo de Río Cuarto para que salga de la ciudad y que trabaje mucha gente de Río Cuarto.
-La noticia sobre la película del Banco Popular se conoció hace unos meses, ¿qué repercusiones tuviste?
-Fue un bombardeo de comunicaciones de mucha gente y mucho público de Río Cuarto que ha tenido cierta vinculación o que tiene alguna anécdota con el banco. Me contaron cosas cotidianas y otras que tienen que ver con mitos urbanos. Tuvo mucha repercusión la noticia.
-¿La idea es que la película refleje el hecho y lo que sucedió después?
-Hay dos líneas de trabajo. Estamos trabajando en una película que será de ficción basada en hechos reales que va a contar diferentes etapas y situaciones referidas al banco. Paralelamente, también estamos trabajando sobre un documental, en el que les daremos la posibilidad de hablar a todos los que estuvieron involucrados con lo del banco, para que puedan dar su mirada. Ya hicimos varias entrevistas y en poco tiempo empezamos a filmar el documental. Son dos caminos diferentes. En el documental quiero que hablen todos porque, directa o indirectamente, han sido víctimas. Ha quedado un estigma muy importante con respecto al banco.
-¿Por qué creés que el hecho es interesante como para desarrollar una película que pueda trascender las fronteras de la ciudad?
-La masacre es un giro dentro de la historia de Río Cuarto. Considero que es la pérdida de la inocencia de esa ciudad pueblo, por decirlo de alguna manera. Entiendo que tiene muchísimas aristas para contar por todo lo que pasó y el contexto social y político en el que se dio. Es un caso interesante y creo que Río Cuarto lo tiene que mostrar y salir del localismo. Hay generaciones de Río Cuarto que ni saben lo que fue la masacre del banco. Sea como sea la película, lo importante es poner sobre el mantel lo que pasó y que se trate el tema.
-¿Buscás un homenaje a las víctimas o no lo planteas en esos términos?
-Puede ser un homenaje, pero va más allá de eso. Es contar lo que puede pasar en una sociedad. Cómo de un día para el otro se pierde la inocencia. Las cosas que pasan en la sociedad son importantes contarlas para que socialmente se pueda trabajar sobre eso y que la gente tenga memoria. Un tema tan importante no puede quedar en el olvido. La idea es que no se vaya distorsionando generacionalmente. Una de las cosas que he visto en las investigaciones que hemos hecho es que la gente va construyendo su propio relato y se confunden fechas y hay asociaciones. Creo que se puede distorsionar, por lo que es importante que se ponga sobre el mantel lo que pasó.
-Debido a que sólo hubo un sobreviviente, mucho se construyó gracias a los familiares de las víctimas…
-El trabajo de los familiares ha sido espectacular. Ha sido muy notable cómo han levantado su bandera y han trabajado para que se mantenga en pie la memoria sobre lo del banco. Más allá de la película en sí, la que puede gustar o no como toda pieza de cine, lo que importa es el concepto Banco Popular y lo que pasó. Hubo muchísimas víctimas. Es decir, no solo están las personas que murieron en el banco, también están sus hijos.
-Muchos quedaron sin padres muy chicos…
-Si uno lo analiza profundamente, se cortaron muchos proyectos de familia y de vida, tanto de las víctimas como de los victimarios. No creo que a los familiares de los responsables del hecho no les haya repercutido lo que pasó.
“No se llegó a la verdad ni se dio una respuesta justa a los familiares”
Nicolás Cheetham. Redacción Puntal

