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Semana Mundial de la Lactancia Materna

Cada año se celebra del 1 al 7 de agosto la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Se centra en la necesidad de promover el apoyo familiar y comunitario a la lactancia

Desde 1992, del 1 al 7 de agosto se celebró en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, con la intención de fomentar esta práctica y mejorar la salud de los bebés.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida y la lactancia acompañada de otros alimentos hasta más allá de los dos años.

Los beneficios de la leche materna son únicos tanto para la salud del lactante como para su crecimiento y desarrollo. No existe ninguna leche de fórmula que iguale a la materna, ya que hablamos de un tejido vivo que va cambiando su composición y se adecua a cada bebé para brindarle los anticuerpos que este necesita. La lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios sanitarios que llegan hasta la edad adulta, promueve el desarrollo sensorial y cognitivo y protege al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas. Conlleva además beneficios para la madre, refuerza el vínculo afectivo entre ambos y, como si fuera poco, siempre está disponible, en el acto y a la temperatura justa.

Objetivos de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2021

Bajo el lema “Proteger la lactancia, una responsabilidad compartida”, se busca pensar a la lactancia como un hecho cultural y colectivo, en el que debe involucrarse toda la sociedad para garantizar los derechos de los niños y niñas a ser amamantados.

Para lograrlo, se marcan cuatro objetivos:

- Informar, a las personas sobre la importancia de proteger la lactancia materna.

- El apoyo a la lactancia materna como una responsabilidad vital de salud pública.

- Comprometerse con individuos y organizaciones para un mayor impacto.

- Cubrir acción sobre la protección de la lactancia materna para mejorar la salud pública.

Espacios

Para poder sostener la lactancia materna es necesario el apoyo de toda la comunidad: el acompañamiento de la pareja, la familia y todo el entorno, esto incluye la distribución de las tareas domésticas y de cuidado entre progenitores. A su vez, los ámbitos de trabajo y de estudio necesitan contemplar licencias por maternidad y por paternidad, espacios para la extracción de leche y horarios reducidos para disponer de tiempo para alimentar al bebé con leche materna en estos contextos.

La mamadera dada con amor, también es lactancia

Otra forma de transitar la lactancia es no amamantando y estas personas también deben ser respetadas y acompañadas. Si bien, está comprobado que a leche materna es el mejor alimento para un bebé, la acción de amamantar no siempre resulta una alternativa para todas las mamás. En la práctica no es tan fácil como en la teoría, pues hay madres que por diversas razones no pueden ofrecerles el pecho a sus bebés durante ese período. Las razones por las que una madre puede decidir no amamantar son muchas y muy variadas.

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Acompañarlas en ese proceso es importante para no transformar a la lactancia materna en una obligación, un mandato o un sacrificio. La persona puede generar igual un vínculo de apego sin lactancia exclusiva y criarlo perfectamente bien. Mientras estemos bien informadas y respaldadas, el camino que elijamos recorrer será el correcto.

Compartimos las historias de dos mujeres y sus distintas formas de transitar la lactancia materna

Yanina (36), madre de Magdalena (9), Pedro (5) y Simón (2)

“Mi experiencia fue muy particular ya que, con mis tres hijos, lo transité de manera diferente. Me preparé, leí, consulté, me asesoré, pero nada nos prepara para la acción de ese momento. Maggie fue prematura y yo mamá primeriza con todo lo que eso significa. Estaba segura de querer alimentarla a teta de manera exclusiva. Los primeros días pensé que todo iba bien, ella succionaba un rato y luego se quedaba dormida, pensaba que era normal, pero ella no engordaba y se estaba deshidratando. Luego de varios controles, queda internada en la Neo para que subiera los gramos que había perdido. A partir de ese momento su alimentación debió ser complementada con leche de fórmula, además de la teta para evitar que siguiera perdiendo peso.

Con Pedro desde que nació su alimentación fue teta y mamadera, ya que nunca lograba saciarse. No terminaba de bajarme la leche que de nuevo tenía hambre. Así y todo, fue el que más teta tomo de los tres. Con Simón ya me encontró parada en otro lugar. Me propuse tomarme las cosas con más calma. Los dos más grandes requerían más atención, la cantidad de leche que me bajaba no era mucha y la mamadera fue ganando terreno.

Creo que una no es menos madre por tomar la decisión de no dar la teta o por no poder hacerlo y tener que recurrir a la formula. Respetar eso es muy importante también. Es hermoso poder dar la teta, la conexión que se siente es muy fuerte, pero cuando ellos la pasaban mal porque renegaban o se quedaban con hambre, ese sentimiento me angustiaba y cuando tomaban la mamadera, ya más relajados y saciados me generaba tranquilidad. Entonces decidí que mi elección siempre iba a ser la que mejor resulte para ellos. El vínculo y la conexión durante sus primeros años de vida siempre estuvo y siempre va a estar.”

Eliana (39), madre de Emma (9) y Gino (5)

“Apenas nacieron Emma y Gino arranqué con teta a full, se prendieron enseguida después del parto. Para mí la lactancia era algo que iba a ocurrir seguro. Ni siquiera había comprado una mamadera, nunca fue una opción para mí no dar la teta. Pero entiendo que no todas las mamás pueden vivirlo de la misma forma. Muchas lo intentan y no les baja la leche, o es muy poca y deben complementar la alimentación de sus hijos con mamaderas que es lo más importante, que nuestros bebés crezcan sanitos.

En lo personal fue la experiencia más hermosa que he vivido. La conexión inmediata y directa con cada uno de mis hijos desde su nacimiento es algo tan único y fuerte, que solo lo disfrutan la mamá y el bebé.”

En esta semana de la lactancia materna que transcurrió, reflexionemos, comprendamos y recordemos que no hay una forma correcta de hacerlo, cada mamá transitará este camino como desee, sienta, quiera o pueda.

Por Julieta Varroni