De acuerdo con los datos del Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (Siglea), el precio promedio abonado al productor alcanzó los $543,01 por litro durante el mes pasado. La cifra representa un incremento del 1,5% respecto de agosto y una mejora del 14,4% en la comparación interanual; muy por debajo del proceso inflacionario.
La evolución es similar cuando se considera el contenido de sólidos útiles de la materia prima —grasa butirosa y proteína— un indicador relevante para medir el valor industrial de la leche. En septiembre, el precio llegó a $7.387,13 por kilogramo de sólidos útiles, con una suba mensual del 1,6% y un incremento interanual del 13,5%.
Sin embargo, la lectura de los valores corrientes no alcanza para dimensionar la situación económica de los establecimientos lecheros. Al actualizar los precios mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec, el OCLA identificó un dato contundente: septiembre de 2026 registró el menor precio real de la leche al productor para ese mes en los últimos 10 años.
La diferencia entre el aumento expresado en pesos y la evolución del poder adquisitivo del ingreso constituye uno de los aspectos centrales del informe.
El OCLA presenta además el precio Siglea en tres modalidades: moneda corriente, pesos constantes ajustados por inflación y dólares, utilizando para esta última conversión el tipo de cambio mayorista promedio mensual del Banco Central, referencia empleada para la liquidación de exportaciones lácteas.
La serie actualizada por inflación muestra que el precio real permanece en niveles deprimidos y exhibe un comportamiento prácticamente amesetado durante 2026. En otras palabras, la mejora que reflejan las liquidaciones nominales no se traduce en una recuperación equivalente de la capacidad de compra del dinero que recibe el productor.
El valor promedio de septiembre también se ubicó en torno de los US$ 0,359 por litro, equivalente a unos US$ 4,88 por kilogramo de sólidos útiles.
Esta perspectiva resulta importante para una actividad cuyos costos combinan alimentación, salarios, energía, sanidad, mantenimiento de instalaciones, maquinaria y reposición de capital. La evolución del precio de la leche frente a esos componentes determina, en buena medida, la capacidad de los tambos para sostener sus márgenes, financiar inversiones y afrontar compromisos.
Otro dato destacado del relevamiento es la dispersión de los precios pagados en las diferentes cuencas lecheras del país.
Según el OCLA, la diferencia entre el mayor y el menor precio promedio registrado por cuenca alcanzó los $76,61 por litro, una brecha del 14,7% a favor de la región que obtuvo el valor más elevado.
La distancia es significativa porque refleja que los productores no reciben necesariamente una remuneración homogénea por una materia prima que se comercializa dentro de una misma cadena nacional. En Córdoba se pagó $531, en La Pampa $525 y en Salta, $585.