El resultado no cambia el destino deportivo del Celeste, y en el vestuario nadie lo esconde. Pero el valor del triunfo está en otro lado. “Necesitábamos este triunfo más en nuestra cancha, para que el hincha se vaya al menos con una sonrisa del estadio, a ese hincha que nos apoyó, a nuestra familia también, que tuvo un año muy complicado”, explicó Valiente a los medios. Esa frase resume el espíritu de un plantel que, con la tabla en contra, sigue honrando la camiseta. La Avenida España lo entendió así: el León dio vuelta un partido en los minutos finales, con una reacción que habla de carácter y no de resignación.
Primera no perdona, pero el León aprende
Si hay algo que el jugador celeste no esquiva es el análisis de lo vivido. Al ser consultado por lo que faltó, no buscó una excusa sino un conjunto de razones: “Otra categoría, otra exigencia, otra jerarquía en los planteles que compiten”.
A eso sumó la particularidad del camino recorrido: “Se dio todo lo del ascenso, lo del Reducido. No tuvimos, creo, el tiempo necesario para hacer la pretemporada, la preparación. También se incorporaron muchos jugadores”.
Hay una autocrítica puntual, y es la que cualquier hincha reconoce: “Algunos errores los pagamos caro. La eficacia también es muy importante. Por momentos tuvimos buenos partidos donde generábamos situaciones y no podíamos convertir, y dejamos pasar muchas para sumar puntos”. Ese diagnóstico, serio y sin dramatismo, es el de un grupo que mira de frente su realidad.
Por eso cobra más valor que Estudiantes haya competido de igual a igual en tardes recordadas: Valiente rescató los partidos ante Belgrano e Instituto, en los que, a su criterio, “merecíamos un poco más”, y el reciente ante Aldosivi, donde “merecíamos la victoria”.
El año tuvo tres conducciones: empezó con Iván Delfino, siguió con Gerardo Acuña y hoy lo timonea Rubén “Yagui” Forestello. En semejante contexto, el mayor activo del León fue la unidad. “Con todos el ambiente de trabajo y la semana eran buenas. Siempre rescato el grupo, porque tuvimos un año complicado pero el grupo siempre se mantuvo unido”, subrayó el delantero. Y agregó una definición que explica la actitud con la que Estudiantes viene afrontando cada partido: “Siempre desde la actitud, dejando todo, dando el máximo cada día de la semana para preparar los partidos, respetando la idea de cada entrenador”.
Con Forestello, Valiente cambió de zona de la cancha. Después de tres temporadas pegado a la banda, hoy se para como punta en un esquema de dos delanteros, junto a Hesar. Es una posición que conoce, porque en ella hizo las inferiores y debutó, aunque admite que “me llevó tiempo acomodarme de nuevo ”. Las exigencias son otras: “Recibir en otra altura de la cancha, de espalda. El roce con los centrales es distinto, y a la hora de presionar el desgaste también hay que hacerlo”. Sobre su crecimiento en la máxima categoría, es medido y colectivo: “Sumando partidos cada fin de semana, a todo jugador le va mejorando el ritmo, física y técnicamente. Pero esto es un deporte de equipo, y ahí se ve reflejado el crecimiento o no del rendimiento”.
Consultado sobre su continuidad o una eventual oferta, el delantero cerró la puerta a las especulaciones: “Sinceramente todavía no hemos hablado nada. Quedan tres partidos, tenemos que competir al máximo y dejar una buena imagen”.
Domingo en el Chiqui Tapia: “Será muy disputado y físico”
El próximo desafío es Barracas Central, que juega con la necesidad de pelear arriba y con una cancha chica que invita al roce. Valiente lo tiene claro: “Sabemos que ellos se juegan mucho, pero nosotros, con nuestras armas, vamos a tratar de incomodarlos, haciendo lo que venimos haciendo. Iremos a buscar los tres puntos para competir al máximo. Va a ser un partido muy disputado y físico”. El antecedente reciente tiene gusto a revancha: en abril, en el Candini, el Guapo se quedó con un 2-1 en el que Cobos marcó el descuento del León. Ahora el Celeste llega con otro ánimo, y con la tranquilidad de un plantel que, como dijo su delantero, se concentra en lo que puede controlar: “Preparar bien el partido, llegar de la mejor forma y competir. Lo otro no es algo que podamos controlar”.
Quedan tres partidos y una sola consigna: dejar una buena imagen. Estudiantes de Río Cuarto llegó a la máxima categoría con el corazón de toda una ciudad y, aun con las dificultades de un año durísimo, se va de la Primera sin bajar los brazos. Ganó en el final, dio vuelta un resultado y mostró que la camiseta celeste se defiende hasta el último minuto. Para el hincha riocuartense, el domingo habrá otra cita con el orgullo. Y el León, como siempre, estará de pie.