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El efecto de la guerra sobre un mayor protagonismo

La campaña 2022/23 ofrece grandes oportunidades para la cadena de girasol

Desde febrero de este año, el precio del girasol registró un significativo aumento, con una elevada volatilidad, como consecuencia de un escenario internacional complejo, dado por la invasión de Rusia a Ucrania y las restricciones al comercio internacional aplicadas por algunos de los principales exportadores de aceites vegetales. Argentina se encuentra ante la posibilidad de cubrir el espacio que dejarían algunos de los grandes jugadores a nivel global.

Por eso el precio disponible MATba-Rofex del girasol tuvo un desempeño formidable en los últimos meses, mejorando su competitividad en relación a otras opciones de cultivo. Y pese a la importante corrección a la baja iniciada en junio, todavía se encuentra en niveles relativamente elevados. Poniéndolo en perspectiva, la cotización en el mercado doméstico se encuentra un 107 % por encima respecto a la primera quincena de julio de 2020, y un 57% en relación al mismo período del año pasado.

Dado que la molienda para la producción de aceite es el principal destino del grano de girasol, los movimientos en su precio están estrechamente relacionados con el mercado de aceites vegetales. Y este mercado viene sufriendo el impacto de factores disruptivos.

Entre ellos puede citarse, en primer lugar, las restricciones a la exportación aplicadas por el gobierno de Indonesia a sus exportaciones de aceite de palma, que generaron dificultades de abastecimiento y un incremento significativo en los precios de todos los aceites, que alcanzaron niveles récord; debido a que el aceite de palma representa más de la mitad de los intercambios globales de aceites, y que Indonesia explica el 55% de los envíos al mundo de este producto. En los últimos meses, con menores obligaciones del mercado interno y la relajación de las restricciones, Indonesia está colocando más de palma a disposición del mercado mundial, lo que se ve reflejado en la evolución negativa de las cotizaciones.

En segundo, debe mencionarse el conflicto en el Mar Negro, que involucra directamente a los dos principales exportadores mundiales de aceite de girasol. La invasión de Rusia a Ucrania puso en riesgo el 80% de los envíos de este producto al mercado mundial, resultando en un aumento sin precedentes en su cotización. No obstante, después de la incertidumbre inicial, los envíos registrados desde la región en los meses posteriores a la invasión, y las estimaciones de exportaciones para la nueva campaña parecen corregir la sobre reacción de los mercados, aunque las cotizaciones se mantienen en niveles históricamente altos. De todas maneras, las estimaciones para las ventas de Ucrania, a pesar de las conversaciones diplomáticas para posibilitar flujos comerciales, lucen optimistas a la luz de la evolución de los enfrentamientos en la zona. La menor producción de aceite de soja en Argentina, y el mayor destino de aceites para la producción de biocombustibles son otros posibles factores alcistas en el mediano plazo.

Por otra parte, debe contemplarse la situación de China, que está sufriendo una desaceleración económica como consecuencia de su política de tolerancia cero frente al Covid, que la ha llevado a reimponer confinamientos totales en distintas ciudades tras la aparición de nuevos brotes. Esta situación se traduce en una menor demanda por parte de este país, uno de los principales consumidores de aceites vegetales del mundo.

Finalmente, factores vinculados a los mercados financieros también explican la caída en las cotizaciones de todos los commodities agrícolas registradas en los últimos dos meses. El aumento de la inflación a nivel global ha llevado a los bancos centrales a implementar políticas monetarias más restrictivas, que afectan los flujos de capital en los mercados de commodities y resultan en una apreciación del dólar, presionando a la baja los precios internacionales.

Por su parte, los precios de los insumos han seguido una tendencia similar al de granos y subproductos. Después de aumentos significativos, los costos comenzaron a disminuir durante los últimos meses, llevando a algunas mejoras en las relaciones insumo-producto para la campaña 2022/23. Por ejemplo la urea tuvo un punto de quiebre en abril, disminuyendo su precio cerca de un 50 por ciento, mientras que los fosfatados se mantienen en valores elevados luego de un descenso. El gasoil, en cambio, viene registrando aumentos importantes, como consecuencia de factores locales e internacionales.