En tiempos de pandemia, la celebración religiosa no congregó a la multitud que cada año llena su plaza y su templo. Los miles de devotos al Santo de Reducción esta vez elevaron sus plegarias desde sus hogares. En la comunidad se realizó un estricto control para evitar el ingreso de peregrinos.
El pueblo y cerca del Santuario muestran una imagen de soledad propia de un aislamiento que se hace necesario cumplir.
Hoy es la finalización de la celebración y desde el Obispado dieron a conocer los oficios religiosos que podrán ser seguidos por el Facebook y YouTube, a las 10 y a las 20 horas. Asimismo, serán transmitidos por radio AM 1010 Radio Río Cuarto a las 7.30; por Canal 13 televisión abierta a las 8. Por diario Puntal (www.puntal.com.ar) desde las 9 y por "Somos Río Cuarto" 9 y 19 horas.
“Los peregrinos son muchos más”
El párroco de Reducción, Daniel Gallardo, reflexionó el modo en que este año debió celebrarse este encuentro y dijo: “Jesús se convirtió en peregrino y es Él el que va a nuestras casas".
En su mensaje dirigido a los devotos sostuvo: “Otro año más llega con el 1, 2 y 3 de mayo, días en los que el Señor de la Buena Muerte de Reducción recibe a tantos peregrinos. Este año tiene la particularidad de que los promesantes no han podido acercarse a contemplar al Cristo, que en la cruz espera escuchar las palabras de todos sus hijos. Pero tenemos la certeza de que de algún otro modo Él lo ha hecho, ha escuchado a cada uno”.
“No se ha roto la cadena generacional que año tras año mira el rostro del Señor, de quien recibimos la fuerza y la gracia para seguir con nuestro camino de lucha y entrega. Su entrega en la cruz nos llena de vida y nos mueve a llegar a quienes sufren. Su vida hace crecer nuestra esperanza y renacer la alegría de sabernos amados infinitamente por Él”, señaló.
Y agregó: “Los peregrinos, en esta oportunidad, no están, pero están y son muchos más que antes. El templo estará vacío y al mismo tiempo está repleto de hermanos que en la cruz miran a Jesús y saben que Él se entregó por cada uno y lo miran y le hablan y se sienten amados por Dios. Nadie se sienta lejos de su amor, el Señor se ha hecho peregrino esta vez y ha ido a cada casa donde hay un corazón dispuesto a recibirlo”.
Finalizando, el sacerdote enunció: “Le encomendamos especialmente a los enfermos, a los trabajadores de la salud, a los trabajadores de las fuerzas de seguridad, pero más especialmente a los hermanos más sufridos, a los hermanos más pobres, los predilectos del Santo Cristo de Reducción. Dios bendiga a todos”.

