Una cinta con la frase "Peligro, no pase" bordeaba un costado del edificio, en el este de la ciudad.
Debido a que el consulado no prestó servicio ayer, varios forcejeaban para leer una pequeña pizarra que enumera los pasos para obtener el documento, anunciado el 8 de abril por el presidente chileno, Sebastián Piñera.
"No empujen, todos somos venezolanos", gritó alguien en medio de la aglomeración de unas 400 personas, controlada por una docena de policías.
Los alcances del requisito (impuesto por Piñera para "poner orden" a la creciente migración venezolana) no están claros para Leipzig Mijares, administrador con varios posgrados que llevaba año y medio preparando su partida. "Quienes tenemos pasajes a Chile para esta semana estamos en un limbo", indicó.