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En violencia el Estado tiene una gran responsabilidad, pero el Estado somos todos

Hoy es el Día Internacional de la No Violencia, desde la Fundación Una Puerta, su presidenta Laura Cantore, habla de complejización de la violencia, violencias de las que no se habla y la educación como una estrategia de cambio

Vivimos en un mundo que parece ser cada vez más violento. Naciones Unidas estima que cada año 1,6 millones de personas pierden la vida en algún acto de violencia, donde los tipos más comunes son violencia contra la mujer o violencia de género, violencia racial, violencia religiosa, violencia homofóbica y violencia criminal. En la mayoría de los casos, las razones por las que las personas recurren a la violencia es por falta de tolerancia y poca comprensión hacia el prójimo.

En violencia de género, las estadísticas de la ONU indican que el 35% de las mujeres que mueren en todo el mundo, lo hicieron por causa de un acto violento propiciado por su pareja o algún miembro de su familia.

La Fundación Una Puerta “es una ONG de mujeres, hombres y comunidad LGBTIQ+ latinoamericana con el objetivo de capacitar, investigar e intervenir jurídicamente en cuestiones de derechos humanos, géneros y violencias”, dijo Laura Cantore, presidenta de la Fundación Una Puerta de Córdoba, para Rostros & Rastros. Además agregó que son una entidad nueva y “nos superó la realidad, la ONG tiene un comité de profesores latinoamericanos de lujo” con quienes están brindando la primera Diplomatura en violencia económica del país.

Laura Cantore es abogada, Dra. en derecho y ciencias sociales; también tiene un posdoctorado en género, además de una amplia experiencia de campo.

¿Por qué realizan este abordaje de violencia económica?

-Sin saber que era la primera en el país, comenzamos a brindar esta diplomatura a partir de un convenio con la Universidad Nacional de Villa María, con intereses en toda Latinoamérica. El problema es tan grande que no hay ni siquiera jurisprudencia en violencia económica, es una de las formas de violencia que rescata la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En realidad, la única jurisprudencia que hay de violencia económica es una en el caso de Dolores Etchevehere del juez Daniel Rafecas.

Nadie habla de eso…

-Es muy compleja la violencia económica. En 1994 se produce la reforma de la constitución y se incluye un bloque constitucional de derechos humanos que contiene una serie de tratados donde se habla de todas las violencias que se pueda hablar. Lo que no se está logrando todavía es que de esto hablen los jueces, una paradoja muy interesante porque todos se están capacitando en la Ley Micaela y no pueden utilizar estas palabras aunque sea para erradicarlas.

¿Qué incluye la violencia económica?

-Incluye muchas otras formas de violencia, en general, siempre hay violencia psicológica y con mucha frecuencia violencia sexual, y violencia física en ámbitos intrafamiliares. Se habla mucho de violencia económica en espacio públicos, como cuando el hombre gana más que la mujer, pero se habla poco de violencia económica en el ámbito intrafamiliar. Tampoco se habla de violencia económica en la comunidad LGBTIQ+, imaginemos que si tienen una expectativa de vida de entre 35 a 40 años, cuál es su situación de acceso al trabajo.

De qué se habla, entonces…

-Se habla de ideología de género casi peyorativamente. La equidad de género se pude verificar, su presencia o ausencia, empíricamente, entonces hablar de ideología de género es descalificar un problema que es sociológico, antropológico, filosófico, y que se puede verificar, pero de lo contrario se lo plantea disminuido y nos ponen en el lugar de indefensión aprehendida.

Hay muchas otras formas de violencia, pero todas se complejizan entre sí…

-Hay muchísimas formas de violencia y muchísimas situaciones de violencia. El problema de la violencia económica es, para una sociedad capitalista como la nuestra, un problema básico si no sos económicamente independiente. Pero no hay nada en el país, no se conoce, no hay bibliografía, no hay jurisprudencia, y sin querer pudimos hacer esta diplomatura. Otra violencia de la que no se habla es la institucional, cuánto tiempo le lleva a la mujer divorciada lograr gozar la cuota alimentaria, qué margen de maniobra tiene para pelear el aumento de la cuota alimentaria, hay una violencia institucional en ese peregrinar, porque en ese trayecto te quedas imposibilitada de llevar adelante tu proyecto de vida y te pasas tu vida en Tribunales.

¿Qué caminos hay?

-Si me preguntás qué se puede hacer para erradicar la violencia: estudiar. Tengo 63 años y durante mi carrera pude confirmar que una de las estrategias de cambio más importante es la educación, eso es lo que cambia. Fui ayudante fiscal y eso significa trabajar en unidades judiciales urbano-marginales, realmente vengo de la trinchera, he trabajado en juzgados de menores, ahora de adolescencia y familia, he pasado por muchas instituciones, y puedo asegurar que hay que capacitar, dar charlas, investigar. La violencia económica, no me canso de decirlo, mata, alcoholiza, deprime, se producen suicidios, no hay que ‘jorobar’ con eso, está asociada al abuso sexual intrafamiliar, cuando hay violencia económica frecuentemente está asociada al sometimiento sexual.

Y de quién es la responsabilidad de erradicarla…

-Está a cargo de todos, el Estado tiene una responsabilidad más grande porque puede impartir políticas públicas y nosotros no, pero el Estado también somos nosotros, los funcionarios del Estado viven en mi barrio o en tu barrio. Desde que comencé he visto muchos cambios, pero las instituciones se resisten muchísimo a esos cambios.

Hablaste de indefensión aprehendida, de qué se trata…

-La violencia es cuando una persona obliga a otra a hacer algo contra su voluntad, lo económico es como una zanahoria, cuántas mujeres no se separan por lo económico, es importante que no nos engañemos. Cómo se erradica esto, primero con la ESI (Educación Sexual Integral), los chicos están contando cosas que les pasa en estos talleres. La indefensión aprehendida es cuando una persona cree que de algo nunca se va a poder defender, porque de chica nunca te pudiste defender de eso, el acoso sexual intrafamiliar genera indefensión aprehendida.

¿Qué hacer para prevenir?

-Para prevenir hay que trabajar en tres cosas; informar para que esto no pase. La prevención secundaria es intervenir ante el hecho y luego evitar que el hecho se vuela a repetir. Son tres niveles en los que hay que trabajar. Me gustaría aclarar también que no consideramos un feminismo sin hombres, existen también hombres que son el hijo no querido de la familia, el hijo LGBTIQ+ que también es víctima de violencia de género. Esos estándares son los que hay que erradicar, hay que erradicar formas de sometimiento.

Por Fernanda Bireni