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La fase II necesita un plan para apuntalar la actividad

El Gobierno dio por cerrada la etapa uno de su plan económico con la sanción de la Ley Bases, que finalmente aprobó la Cámara Baja junto al Paquete Fiscal en la madrugada del viernes. Ahora tiene los instrumentos que reclamaba

El presidente Javier Milei explicó que una vez obtenida la aprobación de la Ley Bases y el Paquete Fiscal, su gobierno ingresaba en la segunda etapa del programa económico al que caracterizó como la de “emisión cero”. Una vez alcanzado el equilibrio fiscal -explicó- ahora se inicia la segunda instancia, al tiempo que anticipó que no cambiará su propuesta de devaluar a un ritmo del 2% mensual, como viene ocurriendo luego del gran salto cambiario de diciembre. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, remarcó también el viernes que eso no estaba en revisión, frente a una ola de rumores que se habían multiplicado en las últimas semanas respecto a una posible devaluación. Esto último surgió cuando los números del BancoCentral empezaron a mostrar que ya no terminaba las jornadas como comprador en el mercado, sino que había iniciado un proceso de venta. De hecho, junio cerró con balance levemente negativo. Eso también encendió luces de alerta porque se supone que es un período en el que hay un importante ingreso de dólares por la liquidación del agro, otro punto de controversia que a su vez tiene que ver con las declaraciones insistentes del presidente y del ministro. En el intento por desactivar los rumores de devaluación buscan recuperar ritmo en la liquidación de la cosecha gruesa. La lectura lógica a esta altura es que esos rumores frenan la intención de los productores y exportadores por vender y traer los dólares. Si hay posibilidad de modificaciones en el tipo de cambio y no hay urgencia en liquidar, ¿por qué cambiar soja por pesos? Incluso también se desdibujó un argumento importante como era la posible suba de los insumos, que muchas veces apuraba la venta de granos para no convalidar mayores precios. En el horizonte tampoco está ese apuro. Incluso hoy, con cierta vuelta del crédito, muchos creen que es más conveniente financiarse con un préstamo y quedarse con los granos, antes que vender para pagar cuentas.

Con el intento por desactivar los rumores de devaluación buscan recuperar ritmo en la liquidación de la cosecha gruesa, tras un junio negativo.

Frente a esa falta de incentivos para liquidar, el campo insiste en quitar las retenciones, para ampliar un margen hoy más apretado por el comportamiento del precio de los granos. Es más, muchos ya hacen números para la próxima campaña y quienes quieran alquilar tendrán un rinde de indiferencia elevado ante la novedad de la suba de los quintales por hectárea que piden los propietarios de las tierras, combinado con un pronóstico de Niña. En Córdoba, los arrendamientos para la próxima campaña están entre los más elevados desde que hay registros sistematizados. En el caso del departamento Río Cuarto, alcanza a los 12 quintales en promedio según la Bolsa de Cereales de Córdoba. Ese es también el promedio para toda la provincia.

Mientras tanto, el punto más crítico de la economía en la era Milei es la actividad económica que sufre el fuerte deterioro de los ingresos. Fruto de aquella primera devaluación de diciembre, hubo un fogonazo inflacionario que licuó ingresos y recién ahora algunos empiezan a revertir muy lentamente esa pérdida relevante. Eso produjo un inmediato deterioro del mercado interno, que se desmoronó en muchos segmentos, arrastrando a su vez a sectores productivos o industriales. El consumidor demanda menos, el comerciante tiene menos rotación y la fábrica recibe menos pedidos de reposición. La rueda se fue frenando y eso impulsó las primeras estadísticas con pérdidas de puestos de trabajo. Según el Indec, el primer trimestre del año alcanzó el 7,7% de desocupación, combinado con salarios muy bajos. Por allí nada hace pensar que puede venir un rebote. De hecho, la “V” con la que se entusiasmaba el Gobierno por ahora no asoma y lo que se dibuja parece más una “L”. ¿Se pasó de frío el equipo de gobierno? Es una probabilidad alta.

El consumidor demanda menos, el comerciante tiene menos rotación y la fábrica recibe menos pedidos de reposición. La rueda se fue frenando.

Curiosamente, respecto al frío, fue el otro argumento que expuso la gestión Milei cuando analizó los motivos por los cuales no acumuló reservas el Banco Central en junio. Para los funcionarios, el hecho de que las bajas temperaturas se adelantaran durante mayo (uno de los más fríos que se tengan registros) provocó una salida de dólares, por importación de gas, mayor a la esperada. En ese sentido, julio no promete buenas noticias porque las previsiones hablan de una mayor probabilidad de temperaturas por debajo de las históricas en buena parte del territorio nacional. Julio, además, abre el tercer trimestre, que suele ser complejo para la acumulación de reservas, más bien se trata de un período de pérdida para el Banco Central. Eso mismo admitió el presidente de la entidad monetaria, Santiago Bausili, el viernes cuando participó de la conferencia de prensa junto a Caputo. Hoy, ambos inician una ronda de reuniones con los principales banqueros. Quieren soplar algunos rumores y especulaciones.

En paralelo, el déficit sigue siendo la actividad económica. Con la Ley Bases y el Paquete Fiscal ahora debería llegar la hora de la gestión y del plan de reactivación. El Gobierno ya tiene las herramientas que reclamaba desde el comienzo de su mandato y con ello empieza a perder peso la justificación del pasado y de las trabas de la política. El tiempo y los instrumentos aumentan el grado de responsabilidad.