Desde hace 60 o 90 días que los costos comenzaron a subir sin parar y rompieron la ecuación del primer eslabón de la lechería en la Argentina. Oracio Saluzzo es presidente de la Caprolec, la cámara que reúne a los tamberos de Córdoba y produce dentro del triángulo de mayor producción de leche de Sudamérica, cuyos vértices son Villa María, San Francisco y Rafaela. Sin embargo, dice que aun en Las Varillas los números ya no dan y alerta que la situación puede ser terminal. “Hoy cobramos 18,53 por litro de leche y tenemos un costo de producción en la tranquera de 26 pesos. Es decir que por cada litro que producimos perdemos casi $7,50. Es insostenible”, alertó el dirigente en diálogo con Tranquera Abierta.
La Caprolec junto a su par de Santa Fe (Meprolsafe) emitieron un comunicado en las últimas horas bajo el título “De los productores de leche, ¿quién se acuerda?”.
Saluzzo explica que la ecuación comenzó a desbalancearse hace 90 días y que el mercado de los granos a nivel mundial es la raíz del problema. “La demanda china con la combinación de sequía que hay en los principales países productores recalentó los precios del alimento de las vacas, y eso rompió todo. El tema es que no hay indicios de que eso se revierta, por el contrario”, dijo.
¿Si no es posible un cambio en la tendencia de los costos, por el lado de los precios es factible una recomposición?
Yo lo veo muy difícil. Es toda una cadena compuesta por el transporte, las usinas lácteas, el comercio. Salvo que alguien decida resignar su margen de ganancia.
Pero piden la intervención de los gobiernos provinciales y nacional para remediar esto, ¿qué están imaginando?
Sí, pedimos desde hace 15 días reuniones con autoridades porque vemos que esto no da para más y los tiempos se acortan. Vemos que cada vez más hacienda se envía a los frigoríficos, se empiezan a descartar las vacas que no rinden tanto. Estos procesos los vimos en otras oportunidades, pero creemos que esta vez puede ser peor.
¿Por qué?
Porque no vemos posible que los precios de la agricultura puedan bajar a nivel internacional. Al contrario, con solo ver las pizarras de Rosario uno advierte lo que pasa con el maíz, por ejemplo. Y entonces si eso sigue así cada vez más tamberos van a preferir dejar de hacer forraje y pasarán a utilizar sus campos para agricultura. Los tambos se irán desarmando. Pero esto no es a largo plazo, lo vemos en breve. Acá hay 60 días a lo sumo para tomar decisiones porque la próxima campaña ya está corriendo y hay muchos pensando en qué hacer.
¿Y qué pueden hacer los gobiernos?
Bueno, primero escuchar la problemática y después pensar soluciones. Una opción a mano es eliminar el IVA aunque sea por 90 o 180 días y ver qué pasa en ese tiempo. Eso le daría un oxígeno a la cadena que hoy no tiene. Esta situación es crítica, no es posible pensar que se puede seguir perdiendo casi 8 pesos por cada litro que se entrega. Y todo lo que implica el tambo para funcionar, desde persona, maquinaria. Es mucho. Pensemos que cada vaca cuesta 200 mil pesos y para tenerla en ordeñe tienen que pasar tres años. Y las pasturas llevan dos años desde la preparación. Son todos plazos largos. Y por el otro lado nosotros entregamos la leche a ojos cerrados. Porque la leche que entregamos el 1 de octubre la vamos a cobrar el 15 de noviembre con suerte, y otra parte a fin de noviembre. Nadie va a sostener un negocio con esas características mucho tiempo más. Y lo que pedimos es que se vea toda esta realidad porque es urgente.
OTRA VEZ UN ESCENARIO DE INCERTIDUMBRE
“Devaluación y sequía son el combo ideal de quebranto”
Un año de devaluación por cuentagotas pero constante y una prolongada sequía que pegó fuerte en Córdoba y Santa Fe conformaron la tormenta perfecta para los tambos de ambas provincias que reclaman atención y medidas para evitar una masiva desaparición.
Andrea Passerini es tambera en la provincia de Buenos Aires, titular de la Comisión de Lechería de Carbap y de CRA, y compartió la preocupación con sus pares cordobeses y santafesinos.
“En la medida en que Argentina tiene crisis devaluatorias recurrentes, como la vaca come dólares y le ordeñamos pesos, y entre el 70% y 80% de los costos de los tambos están dolarizados, más allá de la provincia o el modelo de tambo del que hablemos, la situación se vuelve crítica. En 2018 tuvimos quebranto prácticamente todos los meses del año. Y en la medida de que la devaluación es más violenta, peor. De todos modos, esta que va por goteo termina en el mismo lugar porque si uno toma el valor de la soja de dos o tres meses a esta parte lo que ocurrió fue violento. Y el tambero si alquila lo hace a quintales de soja, sumado a que le da proteínas a la vaca y más cuando viene una sequía de este tipo como la que ocurre en Santa Fe y Córdoba, que de las provincias lecheras son las más complicadas”.
La sequía agrava todo...
El pasto no lo tenés y estás obligado a darle proteína en base a soja y maíz que es lo que contienen los balanceados y concentrados. Por lo tanto se empezó a perder plata de manera violenta y más aún por el efecto de la sequía. Tenemos 100% de coincidencia y uno entiende perfectamente que a un contexto devaluatorio se le suma una contingencia climática de fuerte sequía como la que atraviesan las dos provincias, y está el combo perfecto para que se fundan rápidamente. Y ni hablar los tambos más chicos que en Argentina son la enorme mayoría porque el 70% produce menos de 3 mil litros por día. Y si uno ve las cuencas de Córdoba y Santa Fe comparados con los bonaerenses, son en promedio mucho más chicos. Por eso la vulnerabilidad es mucho mayor.
Datos de la cadena láctea
Empleo. La lechería en Argentina ocupa casi 180.000 puestos de trabajo, directos e indirectos. Se distribuyen 42.800 en tambos y 35.000 en la industria. Existen 10.300 tambos, 670 industrias procesadoras, 14 cuencas lecheras repartidas en Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y Santiago del Estero.
Impacto socio-económico. Es la tercera cadena en importancia socio-económica (generación de valor y empleo) entre los entramados agroindustriales, y ocupa el 4° lugar en el índice de multiplicación de empleo. Toda la cadena produce un valor de: 9.434 millones de dólares. Sólo la producción primaria genera un valor de 3.433 millones de dólares.

