Para Giordano la legislación laboral vigente no logró proteger a los trabajadores. “No hay generación de empleo formal desde hace más de diez años. Todo el crecimiento fue cuentapropismo o empleo en negro. Es difícil pensar en una desprotección mayor que la actual”, sostuvo. Desde esa lectura, consideró que presentar la reforma como un retroceso en derechos adquiridos responde más a “una mirada nostálgica o directamente hipócrita” que a un análisis de la realidad. “La actualización es obvia y necesaria”, afirmó.
Según explicó, el proyecto apunta a simplificar trámites obsoletos, reducir burocracia, especialmente para las pequeñas y medianas empresas, dar mayor seguridad jurídica y ordenar zonas grises de la ley que hoy alimentan la litigiosidad. “Muchos empleadores no contratan por miedo a un juicio. La ley intenta dar reglas más claras y objetivas, por ejemplo, sobre cómo se calcula una indemnización”, señaló.
En cuanto a la discusión sobre la litigiosidad, Giordano respondió a las críticas del presidente del Colegio de Abogados porteño, Ricardo Gil Lavedra, quien desestimó la existencia de una “industria del juicio”. Para el titular del IERAL, las estadísticas muestran otra cara: “La litigiosidad es alta y tiene distintas fuentes. Una parte importante proviene del sistema de riesgos del trabajo y otra de las ambigüedades legales que habilitan juicios por despido”. Aun así, reconoció que el proyecto no resuelve completamente el problema de las ART y que ese es uno de los puntos que debería profundizarse.
Consultado sobre si la reforma puede generar empleo en este contexto económico, Giordano fue claro: la legislación laboral no es una varita mágica. “Se necesita inversión, producción y crecimiento. Pero sin una buena legislación laboral, aun cuando la economía crezca, el empleo no aparece o aparece de mala calidad”. En ese sentido, sostuvo que la reforma es una pieza clave de un rompecabezas más amplio que incluye orden macroeconómico, infraestructura y una reforma tributaria integral.
Respecto del impacto sobre el empleo, el titular del IERAL fue categórico: la reforma laboral no generará puestos de trabajo por sí sola. “Cambiar la legislación es necesario, pero no alcanza”, afirmó. Sin inversión, crédito, estabilidad macroeconómica y crecimiento del consumo, el efecto sobre la demanda laboral será acotado. En ese marco, cuestionó el riesgo político de presentar la reforma como una solución central a un problema estructural.
Sobre la descentralización de la negociación colectiva y las críticas por un supuesto debilitamiento sindical, Giordano sostuvo que ocurre lo contrario. “Hoy la mayoría de los trabajadores está regulada por convenios obsoletos que no le sirven ni a la empresa ni al trabajador. Solo unas pocas grandes compañías logran acuerdos modernos. El resto queda atrapado en normas que no reflejan la realidad productiva”.
El análisis del IERAL también pone el foco en los trabajadores informales, ya que la reforma busca crear condiciones para que esas relaciones puedan formalizarse, aunque advirtió que no alcanza solo con cambiar la ley. “Si la pequeña empresa no puede cumplir, va a seguir en la informalidad. Ahí falta un shock de formalización con medidas específicas”, planteó.
En ese marco, Giordano también se refirió a los regímenes de promoción de inversiones y marcó diferencias entre el RIGI, orientado a grandes proyectos, y la necesidad de un esquema específico para las pequeñas y medianas empresas. Señaló que, mientras el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones ya está en funcionamiento, resulta clave avanzar en un “RIMI”, un instrumento similar, pero pensado para las pymes. “Las pequeñas empresas son las principales generadoras de empleo y las que tienen más dificultades para formalizar trabajadores”, advirtió, y sostuvo que sin un régimen que alivie cargas y facilite la inversión a menor escala, “la reforma laboral puede quedarse corta justamente donde la informalidad es más alta”. En ese punto apareció una de las principales críticas del IERAL al proyecto: el capítulo tributario. Giordano advirtió que introducir cambios impositivos sin una reforma integral puede generar tensiones con las provincias y efectos contraproducentes en las economías regionales. “Son cambios necesarios, pero aislados pueden generar más problemas de los que resuelven”, señaló, y agregó que “la presión tributaria es un tema clave para la inversión, pero debería abordarse de manera ordenada y como parte de una reforma más amplia”. Mientras el Congreso se prepara para el debate y el Gobierno de Córdoba mantiene una postura de cautela, Giordano resumió la posición del IERAL: la reforma laboral es profunda y necesaria, aunque tiene aspectos mejorables. “Es la primera vez que la Argentina encara una actualización así. No hacerlo sería seguir administrando un sistema que ya fracasó”, concluyó.