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Tabaco sin químicos: un camino que une al Valle de Lerma con Córdoba

Se produce en Salta, se industrializa en Agua de Oro y ya se exporta a países de toda la región.

Abandonaron la producción tradicional, dejaron los agroquímicos de lado y buscaron el desarrollo de los cultivos de tabaco, de fuerte presencia en Salta y Jujuy, echando mano a controles biológicos y a fertilizantes naturales. La idea comenzó a cobrar fuerza y hoy esa incipiente cadena que tiene su raíz en el Valle de Lerma (zona central de la provincia de Salta) y se extiende hasta Córdoba, espera procesar este año 80 mil kilos con destino al mercado interno, pero también a Uruguay, Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Costa Rica y México.

De un lado, un grupo de productores tabacaleros que se animaron al cambio y ofrecen cada vez más hectáreas en producción; del otro, emprendedores que nacieron en cuna con aroma a tabaco. Pablo Petroff es cordobés y su familia cumple 100 años en el comercio del tabaco con el tradicional local de la capital provincial Casa Petroff, fundado en 1921. Pablo tiene una particular historia porque no compartía la idea de vender el tradicional tabaco y entonces terminó sumándose al emprendimiento familiar con la idea de cambiarlo. Y así comenzó a trabajar sobre la idea de un tabaco orgánico. Al poco tiempo, vio que esa certificación podía hacer peligrar el emprendimiento y entonces, siguiendo todos los procedimientos, llevaron adelante la producción de “tabaco limpio, sin químicos”.

“Comenzamos con mi socio Mauricio Fenoglio a trabajar esta idea y la verdad que conocimos en Salta a un productor y exintendente de Coronel Moldes (localidad salteña) y empezamos a conversar. Nos presentó a un grupo de productores que se entusiasmaron con la idea y empezamos a dar nuestros primeros pasos. Hoy tenemos nuestra planta de procesamiento en Agua de Oro, que es donde llega el tabaco limpio de Salta para elaborar nuestro producto bajo la marca Sayri”, cuenta Petroff a Tranquera Abierta.

El emprendedor cordobés remarca que “tenemos otra mirada diferente sobre el tabaco, que proviene de sus orígenes, cuando era una planta medicinal, alejada de la adicción de los cigarrillos y vinculada al uso que se le daba en las comunidades. Hay un mundo cultural detrás que tratamos rescatar”, enfatizó.

Petroff destacó que “partimos del cuidado del ambiente, del suelo, del productor. Y buscamos un tabaco puro, sin aditivos. Incluso en el proceso de secado e industrialización usamos vapor de agua de pozo, sin cloro. Está todo detalladamente controlado y terminamos con un producto que difiere mucho del que se hace con los procesos tradicionales”.

Hoy esa producción que comparten Córdoba y Salta se comercializa en todo el territorio nacional. Pero para eso, Petroff, Fenoglio y los productores salteños, entre ellos Gustavo Zoricich y Sergio Parra, contaron con la colaboración de uno de los impulsores mundiales de la agricultura regenerativa: el colombiano Jairo Restrepo. Fue el que impulsó la utilización de bocashi para la fertilización de los suelos que los productores ya comenzaron a elaborar en sus fincas y al que hoy le asignan buena parte del gran rendimiento que tuvieron en los cultivos.

“Hoy con estas prácticas y después de algunos años tenemos suelos que cobraron nuevamente vida y que dejaron de ser meros portadores de lo que se hacía. Logramos una excelente producción con un cuidado y mejoramiento del suelo evidente, que era lo que nos proponíamos”, explicó Petroff.