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El desolador panorama de las industrias metalúrgicas: 8 de cada 10 no esperan mejoras en el corto plazo y viven su peor momento desde la pandemia

Una de las industrias más relevantes del entramado nacional atraviesa un momento de crisis que se profundiza por la caída de ventas, merma en el uso de la capacidad instalada y un nivel de importación “históricamente alto”, advierte.

La industria metalúrgica en la Argentina cerró un 2025 muy diferente al que imaginó en un comienzo. Es que en diciembre, su actividad bajó el 7,1% interanual y cerró el peor ciclo desde la pandemia, con un uso de la capacidad instalada de apenas el 44%: “Se encuentra en uno de sus niveles más bajos en términos históricos”, afirman desde el sector.

Pero no sólo el panorama actual es preocupante para los empresarios, sino que además no creen estar ante un escenario próximo de recuperación. De acuerdo al último relevamiento de la Asociación de Industrias Metalúrgicas de la República Argentina (Adimra), 8 de cada 10 empresas no creen que su situación mejorará en el corto plazo. Por el contrario, creen que “la tendencia contractiva se sigue consolidando”. Y agregan: “Ningún sector comienza a mostrar mejoras en los últimos meses”.

Adimra intenta un resumen de la situación a diciembre: “La producción metalúrgica registró una variación interanual de -7,1%. Con respecto al mes anterior, la actividad tuvo una contracción de 1,3%. De esta manera, el sector cerró el 2025 con una caída de 0,9% con respecto al año previo”, detalló. En ese balance, no hay ninguna comparación positiva, más teniendo en cuenta las severas dificultades de 2024, que es la base comparativa.

En el cierre de 2025, el subsector de Fundición mostró una caída de casi el 20% interanual y fue el que logró los peores números. En segundo lugar se ubicó una rama de alto impacto en Córdoba y Santa Fe: la maquinaria agrícola, que terminó en diciembre con un retroceso del 8,5% respecto a igual mes del año previo. Luego, Equipos y Aparato Eléctricos cayeron 7,1% y Autopartes y Otros Productos de Metal compartieron el cuarto lugar de bajas en actividad con el 5,8% respecto al último mes de 2024.

La Asociación pone un dato más sobre la mesa que termina de definir la foto actual: “La producción metalúrgica por cadena de valor presenta caídas generalizadas, con fuertes retrocesos en consumo final, construcción y automotriz; incluso minería y petróleo y gas continúan en terreno negativo”, alerta, en referencia a un rubro que a nivel nacional muestra una de las pocas expansiones en actividad, especialmente en lo vinculado a Vaca Muerta y también el litio y el cobre en las provincias andinas del NOA.

Hay otro dato relevante que muestra el trabajo de la cámara sectorial y es que el último pico de actividad se dio en abril de 2023, es decir que en poco tiempo más se cumplirán tres años. A lo largo de ese período hubo más bajas que alzas y hoy la actividad se encuentra incluso por debajo de junio de 2024, cuando había tocado un piso para luego intentar recuperarse. Esto último duró apenas unos meses: hasta febrero del año pasado, cuando ingresó nuevamente en la pendiente en la cual todavía navega.

También hay, del otro lado del platillo, preocupaciones por una amenaza que cada vez se asemeja más a una realidad: el crecimiento de las importaciones. En el último año, el ingreso de productos vinculados a la industria metalúrgica creció 50% y encendió todas las alarmas. En ese punto, los empresarios del sector, como sus colegas de otros rubros, insisten con que la apertura de la economía fue a una velocidad mucho mayor de la que se aplicó para dar condiciones de competitividad puertas adentro. La conclusión, aseguran, es que hoy llegan productos a valores que en la Argentina no se pueden producir por los altos costos, especialmente vinculados a presión fiscal y burocrática. Naturalmente, el mayor país de origen de los productos metalúrgicos es China, como ocurre en otros tantos sectores. En segundo lugar se ubica Brasil y completa el podio Estados Unidos. Ante esto, Adimra lanzó un alerta: “Las importaciones de productos metalúrgicos se encuentran en niveles históricamente altos y crecen, en promedio, a una tasa mensual del 3,5% (tomando como base mediados del 2024) en un contexto de caída de la producción local”.

Por último, hacia futuro, en producción, demanda interna, utilización de la capacidad instalada e inversión, se observa una alta proporción de empresas que anticipa cambios, predominando claramente las expectativas de caída. Esto sugiere un escenario de corrección esperado de manera extendida en los principales determinantes del nivel de actividad.

En empleo, en cambio, prevalece una postura más cautelosa. La mayoría de las empresas no prevé modificaciones significativas en el corto plazo, aunque entre aquellas que sí esperan cambios, domina el sesgo negativo.

Por su parte, la demanda externa muestra un comportamiento más estable: son menos las empresas que anticipan variaciones, y las expectativas de caída aparecen de forma más moderada, sin señales de impulso que compensen la debilidad del mercado interno.