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Cuatro voces que desde los lotes analizan la difícil campaña provincial

Desde el extremo sur provincial, pasando por Río Cuarto y Monte Buey, una mirada de los productores ante un clima que se sostiene adverso para la producción. ¿Cuáles son las claves para enfrentar períodos como los actuales?

Tres productores y la responsable del Inta Río Cuarto, Alejandra Canale, coincidieron en que esta es una campaña agrícola por demás de desafiante, con condiciones climáticas extremas que muestran una sequía prolongada y severa, combinada con olas de calor que tensan aún más la situación. Eso hace que el ciclo sea por demás de complejo y obligue a extremar la cautela y a repasar cada decisión que se tome en los planteos.

“Estamos en una situación muy compleja desde el punto de vista de la humedad. En toda la región se nota una sequía muy marcada y los cultivos invernales sufrieron muchísimo porque no hubo lluvias de invierno ni de primavera, por lo cual estamos entrando a la campaña gruesa con un déficit muy marcado”, alertó la responsable local del Inta en diálogo con Tranquera Abierta.

En esa misma línea, Mario Kelly, productor de la zona de Huinca coincidió en que “este año hubo muy poco trigo y lo que se hizo terminó con resultados muy malos. Por un lado tuvimos muy poco aporte de agua, pero además hay que sumar las heladas tardías de octubre que en muchos casos se dieron durante la floración”, recordó.

Francisco Demarchi, ingeniero agrónomo y productor riocuartense, remarcó que las condiciones climáticas hicieron que “se den rindes de trigo de 8, 10 o 12 quintales en los casos en que se decidió levantar la cosecha. Fueron muy malos los resultados”, alertó.

Eso se suma a un panorama nacional de escaso aporte de trigo para este cierre de año y comienzo de 2023 que recortará el ingreso esperado de divisas al país. En Córdoba, puntualmente, la producción no alcanzará a cubrir la demanda de la industria molinera provincial. Pero a esta altura, el trigo está cerrando el ciclo, pero aún resta abrir buena parte de la etapa de la campaña gruesa de soja y maíz que por la misma sequía se viene demorando y eso inevitablemente implicará un recorte en los volúmenes de cosecha.

Kelly destacó que en el sur provincial el avance de la siembra de ambos cultivos, y también de girasol, avanza dentro de márgenes normales, aunque con la incertidumbre de lo que vendrá en las próximas semanas en aportes de lluvias. Sin embargo, advirtió que “el viento es otro problema que se da con la sequía y que está complicando y mucho la pulverización, lo que también termina provocando un problema con las malezas”.

“Lo que sí vemos es que los productores en su mayoría buscó sembrar en la fecha que corresponde para evitar lo que ocurrió el ciclo pasado cuando la primera helada se dió en marzo y complicó mucho las cosas”, recordó Kelly.

Canale sintetizó el contexto climático con “una fuerte sequía, importante erosión eólica y mucho polvo en superficie, estrés hídrico por altas temperaturas durante un período prolongado de tiempo, que deja sin humedad a los suelos. Por eso vimos que luego de las lluvias se avanzó rápidamente con la siembra, pero eso se detuvo luego por falta de humedad en los perfiles. Actualmente estamos muy atrasados con la siembra, y sabemos que cada día que pasa es rendimiento que se pierde”, alertó la responsable del Inta Río Cuarto.

Por su parte, Demarchi puso cifras al atraso de lluvias: “Estamos en una zona de alrededor de 800 milímetros anuales y nos están faltando entre 250 y 300, que deberían llegar antes de fin de año para cerrar dentro de la media histórica. Y a esta altura ojalá eso no se de porque sabemos que las consecuencias pueden ser graves. Pero lo cierto es que a esta altura, y por las proyecciones de las próximas semanas, vamos a terminar con un déficit muy importante de lluvias”, dijo el productor agropecuario riocuartense.

Nicolás Cripovich es agrónomo y se desempeña en la zona de Monte Buey, y si bien indicó que allí los cultivos aún resisten, “el problema son los perfiles sin reservas de agua, napas muy bajas y las grandes demandas de evapotranspiración del cultivo con temperaturas extremas que estamos atravesando y que producen la necesidad de lluvias cada vez más frecuentes”.

De todos modos, Cripovich destacó que “lo que si se notó es no sólo un retraso en la siembra de maíz sino muchos lotes que pasaron a siembras tardías de diciembre”.

Sobre la situación de los suelos y el arrastre del atraso de lluvias, Demarchi destacó que “nos hará entrar a enero sin reservas, y enfrentando el período de mayor demanda de agua, y eso es lo complicado hacia adelante”, advirtió; al tiempo que remarcó las altas temperaturas que se registraron en el tramo final de la primavera “con olas de calor y picos de 40° que no son habituales a esa altura. Sin dudas es un año complicado”.

Kelly finalmente hizo foco en la ganadería y allí alertó sobre escenarios futuros: “La preocupación está puesta en las reservas forrajeras que se puedan lograr pensando en los meses en los que no hay pasturas”.

Por último, Canale hizo hincapié en que durante estos períodos de dificultades extremas “se observa con claridad aquellos campos que fueron bien manejados y con un uso responsable del suelo porque hacen la diferencia con respecto a los demás. Claramente tienen resultados distintos que aquellos que no tienen rotaciones, que no hicieron coberturas, y eso termina siendo una enseñanza para seguir profundizando esos conceptos”, dijo la responsable del Inta.