No fue un cierre de campaña bueno para los productores que reparten sus días entre Córdoba y San Luis -porque viven en una provincia y tienen su actividad agropecuaria en la otra- debido a la férrea barrera sanitaria que levantó el gobierno de Alberto Rodríguez Saa y que desde el comienzo de la cuarentena, a fines de marzo, decidió bloquear todos los ingresos a territorio puntano.
Evitando los principales cruces, como el de la ruta 30 o el de la 8, muchos intentaron pasar utilizando caminos alternativos, pero rápidamente se encontraron con los taludes montados por fuerzas de seguridad en cooperación con intendentes de San Luis. Incluso hubo denuncias en el sur provincial porque algunos de esos montículos de tierra de hasta dos metros de alto se colocaron en territorio cordobés.
La tensión entre los productores fue profundizándose a medida que corrían los días y la campaña llegaba a su recta final, con la urgencia de estar en los campos para levantar la cosecha, especialmente en lotes de soja que si no se realiza de manera oportuna las pérdidas son significativas. Pero al reclamo de los agricultures le sucedieron los de los ganaderos, que pedían llegar al campo para alimentar animales, abastecer a los puesteros y acercar algún repuesto necesario para la operatoria diaria en el cuidado animal. De a poco se sumaron algunos tambos y finalmente todas las actividades agropecuarias empezaron a mostrar su descontento con la situación. Sin embargo, la postura de la gestión Rodríguez Saa no se alteró. Y lo mismo ocurrió del otro lado, con quienes viven en San Luis y tienen campos o prestan servicios en Córdoba, especialmente en todo el sur cordobés.
Diariamente la Policía de aquella provincia informa detalles de las personas que son apresadas por intentar eludir controles e ingresar. Otros productores de la región utilizaron también aquellos campos que comparten territorio en ambas provincias para ingresar internamente, bajo el riesgo de ser detectados por las autoridades.
Ante ese cuadro, otros se las ingeniaron para realizar las tareas con un control a distancia. Contratar servicios, echar mano a vecinos de los campos para acercar algún elemento o visitar los rodeos.

