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Se acaba el tiempo y los productores no logran romper el cerco de San Luis

La mayor preocupación pasa por la cosecha de soja, cuya ventana es muy acotada y no respetarla implicará un pérdida económica importante. También, por tambos y campos ganaderos que requieren de una asistencia casi permamente

El tiempo corre y los productores agropecuarios que viven de un lado del límite, transformado en frontera, entre Córdoba y San Luis y tienen su campo del otro lado siguen sin poder circular libremente por una decisión del gobierno puntano pese a cumplir con los requisitos dispuestos por la Nación.

Hay productores cordobeses con campos de agricultura, con maíz o soja a punto ya de cosechar, o ganadería que requieren de una presencia casi permanente. Ni que hablar de casos con tambos. Sin poder traspasar los férreos controles que dispuso el gobierno de Alberto Rodríguez Saa, tuvieron que echar mano de encargados o vecinos para atender las necesidades más imperiosas.

Pero el calendario avanza y los cultivos de la oleaginosa maduran aceleradamente y la necesidad de ingresar con los equipos para cosechar es impostergable. La ventana de recolección de los porotos es muy acotada y si no se respeta, las pérdidas comienzan a ser relevantes. El caso del maíz es diferente porque puede esperar en planta mucho más tiempo sin perjuicios. De todos modos, los productores advierten que toda esta demora concentrará la demanda de los servicios de los contratistas rurales, de camiones y finalmente de rutas.

Pero no sólo les ocurre a los cordobeses, mayormente del sur de la provincia, que tienen campos o alquilan en la zona de Villa Mercedes, Justo Daract o Buena Esperanza, sino que también se da, aunque en menor medida, en sentido inverso. Hay productores de San Luis con propiedades en el sur provincial y tienen la misma necesidad y los mismos inconvenientes.

La imposibilidad de cruzar no sólo se da por la existencia de controles policiales en el límite, sino que se fueron bloqueando caminos para transitar en toda la zona próxima al límite, del lado de San Luis. Los taludes sobre los caminos son una imagen del momento.

“La verdad es que la situación no cambió, más allá de ciertos casos puntuales en los que se pudo hacer entender la urgencia y los productores pudieron pasar. Pero fueron casos aislados y en términos generales el bloqueo sigue sin mayores cambios”, explicó a Tranquera Abierta el presidente de Cartez, Javier Rotondo, que la semana pasada había emitido un duro comunicado en contra de las autoridades de San Luis.

El directivo riocuartense remarcó además que “el gobierno de San Luis está muy rígido en esta posición de no permitir el paso y sólo sería posible ingresar si el productor y los operarios de las máquinas hacen antes una cuarentena en un hotel y luego van al campo a trabajar; lo que es inviable”, indicó.

Es que, como se relató la semana pasada en este suplemento, una de las opciones que ofrecieron los funcionarios puntanos fue ingresar al territorio de esa provincia y dirigirse directamente a un hotel a cumplir un encierro por 14 días y luego sí, llevar todos los equipamientos e insumos al campo para poder trabajar. Esa opción, para los productores del sur de Córdoba, se vuelve inviable, más por el tiempo perdido que por el costo del hospedaje. “Es francamente descabellado”, sintetizó Rotondo.

Frente a esa opción, Cartez y el gobierno de Córdoba ofrecieron una alternativa a los funcionarios puntanos: hacer la cuarentena en los campos y de esa manera aprovechar el tiempo para comenzar a trabajar. Eso implicaría que cada productor con sus equipos podría ingresar e ir directamente al campo y no podría salir de allí por dos semanas.

Sino, el gobierno puntano sugirió que pasen los equipos y los productores contraten personal en San Luis para realizar las tareas en los campos. Rotondo explicó que esa posibilidad es inviable “porque no hay personal disponible en San Luis y tampoco se encuentra personas capacitadas para manejar la sofisticada maquinaria que hoy se utiliza”. Además, el dirigente explicó que “muchos productores tienen su propio personal desde hace años, que le maneja las máquinas, y no es posible desocuparlo por esto”.