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En osteopatía, "la diva es la migraña"

Sofía Oberto Magris inició su camino en el área de la salud de la mano de la kinesiología y la fisioterapia, asegura que hoy solo se dedica a la osteopatía; una disciplina que mira al paciente de manera holística en sus múltiples esferas

Sofía Oberto Magris se formó como licenciada en fisioterapia en la Universidad Católica de Cuyo, para continuar su posgrado en osteopatía en la Universidad Nacional de Córdoba. Se describe como “sumamente curiosa” y recuerda durante su formación académica en la universidad, una profesora con orientación en osteopatía. “Siempre me encantaron sus materias y gracias a Dios lo tuve en primero, tercero y quinto año. Por su formación, ella llevaba las clases a esa orientación, y yo me sentía muy cómoda con la forma de dar clases con una mirada muy interesante que se despertaba en mí. Por suerte tuvimos dos años de práctica, más la curiosidad y esa necesidad de pensar ‘¿qué más se puede hacer con el paciente?’ Averigüé y me inscribí en el posgrado de osteopatía”, relata para Salud & Ciencia.

¿Qué es la osteopatía?

La osteopatía, además de tener toda su base científica, es una filosofía de vida porque tratamos de ver al paciente en todos sus niveles y en todas sus esferas. Muchas veces pecamos en una cuestión de la medicina que es muy ortodoxa y solemos ver al paciente muy dividido, en físico y esas subdivisiones, sin involucrar para nada la parte emocional y visceral también, es decir los órganos. La osteopatía engloba muy bien, principalmente, estas tres esferas: lo emocional, lo visceral y lo corporal, como así también la parte traumatológica, por supuesto. Sin embargo, hay muchas ramas para ver dentro del cuerpo; osteopatía es lo que yo encontré en esta profesión que puede llegar a englobar al paciente y a uno como persona en todas las esferas. Lo físico repercute en toda la parte psicológica y emocional, además de patologías o molestias bastante más persistentes o crónicas, que comienzan con un dejo emocional y después terminan repercutiendo aún más. La osteopatía busca conocer desde la raíz, para el paciente no vuelva tanto al consultorio, englobando un todo.

¿Realizas un abordaje desde las dos especialidades?

Desde hace ya varios años que me estoy dedicando únicamente a la osteopatía. Empecé, por supuesto, haciendo kinesiología y fisioterapia, que es lo más convencional para el tratamiento sobre los aspectos de la traumatológica y lo vinculado a lo deportivo. Sin embargo, en la medida en que fui avanzando en el posgrado iba practicando, iba ‘mechando’, hasta llegar hoy a la práctica únicamente de la osteopatía.

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¿Cuál es el tratamiento que utiliza la osteopatía?

La línea de tratamiento que tiene es a partir de trabajar únicamente con las manos, ya sea en la evaluación y en el tratamiento, nosotros con nuestras manos podemos hacer manipulaciones y hacer tanto un diagnóstico como un tratamiento. La única herramienta que yo tengo como trabajo son las manos y mi camilla que tiene un sistema hidráulico que se puede subir y bajar, eso me ayuda mucho porque trabajo con el propio cuerpo, y me ayuda no hacer tanta fuerza. Pero la herramienta principal, que son mis ojos, son las manos y la delicadeza, por así decirlo, del tacto que uno va desarrollando a lo largo del tiempo, eso se puede combinar, por ejemplo, con agujas de acupuntura, se puede también agregar algunas ventosas, pero eso ya es del tinte que le da cada profesional o cada osteópata. La terapia en sí es únicamente diagnóstico y tratamiento con las manos, que para eso uno tiene un esquema a trabajar, un tipo de evaluación, un tipo de tratamiento que no va a estar aplicado a todos los pacientes por iguales.

¿Cómo es el primer abordaje?

Primero tenemos una charla bastante exhaustiva con el paciente, por eso son sesiones muy largas o por lo menos más largas de lo convencional, entre 60 minutos, 1 hora y 10, puede llegar a durar. Toda la observación que nosotros podemos llegar a hacer justamente con los ojos, mirando al paciente y después haciendo varias pruebas a nivel de terapia manual, nos ayuda a recabar todos esos datos que nosotros vamos recolectando, y que se desglosa en todo el tratamiento posterior.

¿Qué patologías o dolencias son las más frecuentes con las que te encontrás?

La diva siempre son las migrañas, esto tiene que ver con que denota el estrés emocional y los tiempos que estamos viviendo hoy en día. Lamentablemente, después de la pandemia, todo lo que tenga que ver con el home office y la postura que el paciente adopta, tanto como lograr un buen descanso y una buena alimentación, aparece la migraña como un detonante. También se aborda mucho todas las particularidades de la esfera digestiva o ginecológica, como, por ejemplo, estreñimientos y también cuestiones osteo-mio-articular, que es otra frutillita del póster, e incluye lumbalgias por los malos hábitos de vida que uno puede ir teniendo.

¿Cómo llega el paciente a la consulta?

Generalmente, la osteopatía no está muy difundida, entonces muchos pacientes llegan o porque viene un familiar o por recomendación, pero también porque ‘no me queda otro profesional para ver, para visitar. Me dijeron que a Fulano le hizo bien y yo vengo, fíjate que tenés’. A excepción de que conozcan, los pacientes nuevos ya vienen habiendo realizado varios tratamientos previas.

¿Cada cuánto ves a un paciente en promedio?

Como decía, la primera consulta es de una hora o más, puede parecer tedioso pero la charla se pasa muy rápido. Pensemos que si yo no tengo la mayor recolección de datos desde esa primera sesión, después es muy difícil hacer un buen diagnóstico, para desglosar el tratamiento, por eso es sumamente importante. Después también, a medida de que el paciente va entrando en confianza, en las siguientes sesiones van a surgir otras cuestiones y va dando mayor información. Pero la primera es clave porque de ahí uno tiene que armar el protocolo de trabajo. El resto de las sesiones va dependiendo de la urgencia, de la molestia, pero aproximadamente son sesiones cada 20 días, si hay mucho dolor, cada 15 días, pero un promedio es cada 20 o una vez al mes.

¿Desde qué edades lo recomendás?

Es sumamente amplio porque, gracias a Dios, hay una gama impresionante de técnicas para hacer y particularmente me especialicé también en niños, en neonatos, entonces con bebés se puede trabajar perfectamente. Por supuesto que tenemos también el abordaje en adolescentes, adultos y también unas maniobras muy particulares para adultos mayores. Por supuesto que no en todos los pacientes se utilizan las mismas técnicas, en absoluto.

¿Cómo te capacitas para estar actualizada?

En la rama de la salud, por suerte, la evidencia científica está mostrando grandes cambios todo el tiempo, eso implica que uno tenga que capacitarse constantemente, por ejemplo, en pediatría o neonatología o en patologías de adultos, uno tiene una formación base, pero después surgen actualizaciones todo el tiempo. Por eso es importante ir realizando capacitaciones anualmente o mensualmente. Al mismo tiempo es fundamental estar en contacto con otros colegas y otros osteópatas. Yo me apoyo mucho en mis profesores de Córdoba y en colegas porque está bueno siempre ver la mirada del otro.

¿Cómo te relacionas con profesionales fuera de la osteopatía?

El vínculo es todo el tiempo. Es imposible trabajar solo. Más en la salud. Ya sea con kinesiólogos que hacen otra especialidad, por ejemplo en la parte quiropráctica o reeducación postural, por ejemplo. También con nutricionistas, muchos psicólogos, gastroenterólogos, colegas especializados en rehabilitación de piso pélvico. Es muy importante, por lo menos sacarnos las dudas o ver qué ve el otro de este paciente o cómo interpretas determinadas sintomatologías. Eso nos ayuda mucho.

Por Fernanda Bireni