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Un unicornio argentino con algunos nubarrones adelante

El maní superó los US$ 1.000 millones de exportación el año pasado y consolida un aumento de la producción año tras año. Retenciones, materia pendiente

Mientras la nueva campaña empieza otra vez a tomar forma en el tercio sur del territorio provincial, y luego de haber transitado otro cilclo positivo, la cadena del maní también observa luces de alarma en el horizonte.

De todos modos, en el último año el sector logró convertirse en un unicornio argentino al superar la barrera de los mil millones de dólares de exportación, la línea divisoria que suele utilizarse para calificar de esa manera a una empresa que comercializa en el exterior sus bienes o servicios.

El maní se destaca como una economía regional intrapampeana. Al igual que la leche santafesina y la apicultura bonaerense, se desarrolla con fuerza como cultivo intensivo dentro de la Región Centro de nuestro país. El maní se produce principalmente en Córdoba, con un fuerte anclaje territorial.

En la provincia se concentra el 89% de las 965 explotaciones agropecuarias que producen maní (Indec, 2021), además de 23 de las 25 empresas que componen el Sector Agroindustrial Manisero (SAM), como lo denomina la Cámara Argentina del Maní (CAM, 2021). De estas 25 empresas, 4 son grandes, 9 medianas y el resto pequeñas. Las empresas grandes dan cuenta del 50% de las exportaciones, mientras las medianas y pequeñas del 39% y 11%, respectivamente, según detalla un informe reciente publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario a cargo de Guido D’Angelo, Bruno Ferrari y Julio Calzada.

Los niveles de exportación del maní argentino no serían posibles sin los buenos niveles de producción y el relativamente bajo consumo interno que existe en Argentina. Si bien desde hace décadas el país alterna posiciones entre los tres primeros lugares del ranking de proveedores globales de maní, por cuarto año consecutivo, Argentina se ubicó al tope de ese ránking, con un rotundo saldo exportable ya que vende al exterior más del 70% de su producción, una proporción que ningún otro exportador tiene en el mercado. De esta manera, se lleva más de un quinto del comercio mundial de esta oleaginosa.

Si bien se destacan más de 106 destinos del maní argentino, casi un tercio del volumen va a los Países Bajos, probablemente porque el puerto holandés de Rotterdam es la puerta de entrada a Europa. En 2018 los maníes sin ninguna transformación representaban el 60% del tonelaje exportado. En el 2021 alcanza apenas el 9%, con un rotundo ascenso de la exportación de maní sin cáscara, que representa cerca del 82% de las exportaciones en lo que va del año. Las exportaciones restantes de aceite y harina representan el 7% y 2%, respectivamente.

No hay exportaciones sin producción

En las últimas dos décadas el cultivo de maní viene creciendo sostenidamente, tanto en área sembrada como en rendimiento productivo. Además del incremento de superficie sembrada, la incorporación de nuevas tecnologías y la especialización regional han permitido una fuerte suba del rendimiento productivo, impulsando el volumen total.

De esta manera, en la década iniciada en 1990 la producción por campaña de maní se ubicaba cerca de 334.000 toneladas, con un rinde próximo a 1,6 toneladas por hectárea. Avanzando en el tiempo, para la década del 2000 la producción promediaba 450.000 toneladas en cada año comercial, con un rendimiento cercano a 2,1 toneladas por hectárea.

Finalmente, la década que comenzó en el 2010 sigue consolidando el crecimiento del maní en la argentina, con un promedio de producción superior a 1.038.000 toneladas por campaña, con un rinde de más de 2,8 toneladas por hectárea.

En la campaña 2019/20 el rendimiento por hectárea del maní se ubicó en 3,5 toneladas por hectárea, mientras la soja y el maíz mostraron rindes de 3,05 y 8,24 toneladas respectivamente. Tomando promedios de precios internacionales del 2020 y 2021, una hectárea de maní alcanza un valor bruto de producción estimado de US$ 4.518, mientras las de soja y maíz US$ 1.311 y US$ 1.524, respectivamente. No obstante, es importante recalcar que el área sembrada de maní es mucho menor que los otros dos cultivos mencionados debido en parte a la especificidad territorial de dicho cultivo oleaginoso.

Asimismo, no debe dejarse de lado la necesidad de rotación de cultivos, más imperiosa en el maní, además de los costos de producción más elevados para esta oleaginosa.