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Las universidades perdieron 40% de su presupuesto real en 3 años

El fuerte proceso inflacionario, especialmente focalizado entre 2023 y 2024, con una actualización de fondos limitada, generó un deterioro en las partidas. A eso se sumaron dos períodos sin presupuesto oficial aprobado

La pérdida de recursos en el sector público nacional fue significativa en los últimos tres años. Y no sólo está focalizada en la política de ajuste declarada y ejecutada por la actual administración de Javier Milei, sino que comenzó con el severo proceso inflacionario que se vivió en 2023, que generó una violenta licuación de fondos, y que terminó en diciembre con suba promedio de los precios del 25% mensual. A ese caos económico le siguió una fuerte restricción de partidas que aplicó el Gobierno entrante y que hizo mayor hincapié en el propio Estado, paralizando la obra pública y quitando recursos al conjunto de la administración. En ese contexto, las universidades fueron un capítulo aparte, en particular por la especial relación de amplios sectores de la población con las casas de altos estudios. De hecho, muchas ciudades fueron moldeadas a partir de su universidad nacional, por la creciente afluencia de estudiantes, generación de profesionales y hasta una actividad económica montada alrededor de la institución educativa. De allí que a medida que los recursos se hacían escasos y dificultaban la actividad en las universidades, el acompañamiento de diversos sectores se expresó en las calles en 2024 y 2025. También antes.

¿Pero qué tan fuerte fue la pérdida de recursos en las casas de altos estudios? Teniendo en cuenta el monto asignado por la Nación en el último presupuesto aprobado en 2023 y comparándolo con el que a fin de 2025 el Congreso validó para este año y tomando la inflación del mismo período puede arrojar un parámetro válido de referencia. Así, considerando que en el último año de Alberto Fernández como presidente el conjunto de las universidades tuvieron un presupuesto aprobado en el Congreso por $ 752.482 millones y teniendo en cuenta que durante ese año el proceso inflacionario alcanzó el 211,4% que luego bajó al 117,8% en 2024 y terminó en el 31,5% el año pasado, aquellas partidas deberían ser actualmente de $ 6.711.171 millones para compensar la estampida inflacionaria que vivió el país, y no perder poder de compra. Esa última cifra debería ser el kilómetro cero de 2026.

Sin embargo, en el recientemente aprobado presupuesto 2026, el monto asignado para la educación superior fue de $4.785.117 millones, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo del 40% en las partidas.

Vale recordar que durante 2024 y 2025 no hubo presupuesto nacional, sino que se redireccionaron partidas, lo que le permitió al Gobierno administrar con mayor grado de independencia o arbitrariedad, lo que le abrió oportunidades de reacondicionar recursos y definir sus prioridades aprovechando la fuerte licuación que imponen las elevadas tasas de inflación. En ese contexto fue que los fondos para las universidades evolucionaron muy por debajo del promedio general de precios de la economía. Y allí, los fondos universitarios se destinan casi en un 90% a pagar salarios mientras que el 10% remanente es el que se usa para gastos de funcionamiento. Estas últimas partidas fueron recompuestas cuando las casas de altos estudios amenazaban con paralizarse por falta de recursos.

En referencia al presupuesto 2026, vale destacar dos parámetros previos a la aprobación: por un lado el proyecto original enviado por el Ejecutivo que contemplaba partidas totales por $ 3.8 billones de pesos frente a un pedido de los rectores representados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) de $7,19 billones.

Finalmente, durante el tránsito parlamentario, las universidades lograron sumar fondos y pasar de los $3,8 billones a $4,78 billones, lo que marcó una mejora del 25,8% respecto del plan original. Sin embargo, continuó lejos de las pretensiones de los rectores, que incluso se ubicaron por encima de lo que sería volver a los niveles de comienzos de 2023 ($7,19 billones frente a los $6,71 billones).

Por último, vale destacar que en el caso de la Universidad Nacional de Río Cuarto, el presupuesto 2026 le asignó fondos por $ 65.330,9 millones para este año, mientras que la de Villa María dispondrá de $ 27.443,3 millones. Por su parte, la Universidad Nacional de Córdoba, una de las más grandes del país, tiene fondos por $ 304.666 millones para este ejercicio.

Si las tres universidades nacionales de Córdoba hubiesen tenido actualización por inflación durante los últimos tres años para recuperar el poder adquisitivo de comienzos de 2023, tendrían que disponer para este año de $ 91.462 millones, $ 38.420 millones y $ 426.532 millones respectivamente. De otro modo, a la UNRC le faltarían $ 26.132 millones más; a la UNVM, unos $ 11 mil millones y a la UNC, otros $ 121.866 millones. Vale recordar que en el caso de la Universidad Nacional de Río Tercero recibió una partida simbólica de $ 1.000 millones para este año, al igual que la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, de Pilar y del Delta, recientemente creadas.

Un contexto de retroceso de salarios públicos nacionales y universitarios en particular Un reciente informe del economista especializado en cuentas fiscales, el cordobés Nadin Argañaraz, analizó la evolución de los ingresos de distintos sectores de la población. En el caso de los trabajadores públicos nacionales, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 habrían perdido un 33% de sus salarios reales. A su vez, en 2024 habían perdido ya un 27% respecto a 2023. “El gasto salarial es uno de los gastos que el gobierno nacional siguió recortando en 2025, para que, dada la restricción del equilibrio fiscal, se pueda financiar el aumento de los haberes jubilatorios y de AUH, entre otros”, explicó Argañaraz. Otro economista, pero de la Universidad Nacional de La Plata, Germán Saller, agudizó el foco y mostró el comportamiento de los salarios de los docentes universitarios, un subgrupo de los trabajadores públicos. Y el resultado mostró un deterioro del 33,4% entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025, en línea con los datos de Argañaraz. “En los 25 meses transcurridos, los universitarios perdieron 7 sueldos de los de noviembre de 2023”, explicó el economista a Puntal.