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Con huertas orgánicas, el Ipea de Gigena impulsa la creación de un cinturón verde

Los alumnos arrancaron con un proyecto que abarca desde un estudio de mercado hasta la posventa de sus producciones de hoja. Ahora buscan colocar su mercadería en verdulerías para comenzar una comercialización a mayor escala

Alcira Gigena.- El Ipea nº 226 “Héroes de Malvinas” arrancó este año con el proyecto productivo “Cinturón Verde”. Los alumnos del último año -acompañados por estudiantes de los primeros cursos- encabezan la iniciativa que abarca todo el circuito productivo, desde un estudio de mercado hasta el cultivo, la cosecha y la posventa de verduras de hoja. Así se convertirían en los únicos emprendedores de la región que producirán para abastecer a verdulerías de su propia localidad.

“No existe un cinturón verde ni en Gigena, ni en Elena ni en Baigorria; ni en la región, salvo en Río Cuarto donde están las quintas. Todos los verduleros de nuestra zona se proveen en el Mercado de Abasto de Río Cuarto. Por eso, la idea es que los chicos tengan una oportunidad en esto”, manifestó a PUNTAL Gustavo Pardo, docente coordinador de enseñanza práctica.

En este sentido, el educador expresó: “Con el proyecto tratamos de poner la semilla en los chicos, para que después cuando egresen, como futuros técnicos, vean una alternativa en esto de la huerta y de la producción orgánica. Así el que tenga iniciativa y tenga recursos se pueda iniciar en nuestra zona”.

Emprendimiento

Las variedades que hay en la quinta del Ipea son lechuga, acelga, rúcula y cebolla de verdeo.

Pardo relató que las huertas, ubicadas en el predio de la escuela, se basan en estas verduras porque “buscaban un cultivo simple y rápido para que los chicos vean pronto los resultados”. “Le hemos llamado proyecto de Cinturón Verde de Hoja, porque no producimos ni bulbos ni tubérculos”, aclaró. 

Asimismo, el docente indicó que “el proyecto tiene fines pedagógicos fundamentalmente”, no obstante manifestó que  se motiva a los jóvenes “a través de lo económico porque todo lo que se produce se vende en la localidad y ellos obtienen una parte de esta ganancia”.

En tanto, el docente sostuvo que buscaron encarar el proceso productivo “de punta a punta, desde la elección del terreno dentro del predio hasta el análisis de suelo y semilla -tienen para esto un laboratorio- y el estudio de mercado para la utilización de las especies”. 

Además puntualizó: “Hay 28 alumnos en séptimo e intentamos que sean 28 socios de un mismo emprendimiento”. En este orden, explicó que los estudiantes “tienen su tesorero y llevan toda la parte contable, todos los gastos de insumos, producción y la entrada de dinero. El tenedor de los fondos es la escuela, pero en diciembre el colegio les cobrará a los chicos los insumos y lo que quede -que es más o menos un 70 por ciento- es para ellos, siempre y cuando se utilice en un gasto para todo el grupo”.

Si bien por el momento la venta se realiza puerta a puerta, con las producciones siendo ofrecidas por los alumnos de los primeros años, ya se hizo un acercamiento con las verdulerías de la localidad para que conozcan los productos y sean potenciales clientes, adelantó Pardo. 

“La intención desde un principio fue hacer un estudio de mercado para las verdulerías y ofrecer el producto; pero para eso debemos tener una continuidad de oferta. No podemos un día tener mercadería y al otro no tener el producto. Esta etapa todavía no la concretamos pero ya invitamos a los verduleros a que visiten el predio y vean el producto para acercarnos a la posibilidad de abastecerlos”, manifestó el coordinador de enseñanza práctica.
Luciana Panella