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Una escuela rural de Alejandro colabora con la Nasa en un proyecto climático

Los 6 alumnos del Centro Educativo Raúl Ricardo Romero junto a su maestra forman parte del programa Globe, en el que ayudan a los investigadores del mundo a colectar datos científicos sobre la atmósfera.

Desde su pequeña estación meteorológica ubicada en medio del patio del colegio rural Raúl Ricardo Romero, los seis alumnos con su maestra han logrado que los datos que a diario colectan de las condiciones climáticas y las formaciones nubosas llamen la atención de la Nasa y son ahora colaboradores de este organismo en un programa para la investigación del cambio climático.

Hace pocos días Ian, Leila, Renzo,  Florencia, Carolina y Facundo recibieron eufóricos la noticia de la Nasa que les comunicaba que había tomado contacto con la información y les agradecía su colaboración. 

Adriana Mistó, la docente a cargo, explicó que todo surgió tras poner en marcha el proyecto Nube, que consiste en la observación y en el registro en fotografías de las formaciones nubosas, además de datos climatológicos.

“Desde hace 3 años tenemos en la escuela una casilla meteorológica. Todos los días registramos los datos y los difundimos a través de las radios locales. El año pasado sumamos nuestro interés por observar las nubes”, detalló a PUNTAL la docente. Para ello, Mistó realizó un curso de capacitación en Buenos Aires dictado por el programa Globe, de la Nasa.

“Hice la capacitación junto a otra docente de Alejandro, María Cecilia Lusso. Nos recibimos de Teacher Globe. La Municipalidad nos solventó los gastos de traslado y estadía, y tuvimos todo el apoyo también del subinspector de zona 4220, Horacio Madini”, contó Mistó.

Luego llegó el turno de la capacitación de los alumnos e inmediatamente se pusieron a trabajar en el denominado proyecto Nube. “El 11 de junio observamos una gran variedad y tomamos las imágenes que luego enviamos a la Nasa junto con otros datos de la atmósfera que medimos en la casilla. Casi inmediatamente recibimos la respuesta de este organismo”, relató aún sorprendida la maestra.

Toda la información colectada por el colegio es comparada por el organismo internacional con imágenes de los satélites geoestacionarios y desde la Nasa Globe hacen la devolución. Los datos son utilizados por los científicos para estudiar el clima del planeta.

El colegio Romero no tiene internet, pero la docente aportó señal a través de su celular para poder enviar la información a la Nasa. “Cuando recibimos el mail no podíamos creerlo. Los chicos están eufóricos, muy entusiasmados”, manifestó Adriana Mistó.

El plurigrado está formado por 6 chicos de primaria y nivel inicial. Los más pequeños también colaboran aprendiendo y señalando los puntos cardinales, mientras los más grandes se hacen cargo de llevar en detalle todos los datos y observar el cielo a diario.

En el patio del colegio los chicos toman con seriedad y profesionalismo su labor. Mientras algunos observan, otros toman nota de cada detalle que se les informa. En tanto, la docente se encarga de registrar las imágenes.

Mistó, quien en 2017 fue reconocida por el Ministerio de Educación como “Docente del año”, destacó el interés de este grupo de chicos por el proyecto. “Somos una escuela rural, necesitamos integrarnos a la comunidad de alguna manera”, remarcó. 

Así, primero fue acercar a los medios locales los datos climatológicos a diario -tarea que siguen haciendo- y, ahora, el proyecto más amplio sobre la observación de las nubes. 

“Grabamos micros para las radios del pueblo. La comunidad de Alejandro no contaba de manera regular y sistemática con información meteorológica local y pensamos que de esta manera podíamos ser útiles a nuestro pueblo”, agregó la docente, que es personal único en la institución educativa.

Red internacional

En Alejandro la novedad corrió rápido y todos felicitan a la docente y a sus chicos, que ahora son “internacionales”.

Es que la Nasa los ha incorporado al programa Globe y son parte de la red de jóvenes que hacen evaluaciones científicas del sistema tierra y comparten sus observaciones con otros estudiantes y científicos alrededor del mundo. En el caso de este colegio de Alejandro, con limitados elementos tecnológicos: una pequeña casilla meteorológica, una cámara de fotos y la señal de internet que la docente aporta desde su teléfono. Esos pocos instrumentos fueron suficientes para que los chicos y su maestra dieran un paso más en su proyecto educativo.

Según especifica el ente internacional, a través del programa Globe los estudiantes “están contribuyendo a mejorar la comprensión del planeta, haciendo observaciones científicas en miles de lugares alrededor del mundo y compartiendo su información a través de internet”.

Los chicos observan las nubes, las identifican, las registran fotográficamente y luego suben la información, junto a otros datos sobre la atmósfera, al programa. Asimismo, puntualizan en el reporte las coordenadas y el horario de observación.

Inquietos

Desde este colegio son muchos los proyectos que han logrado trascender el ámbito local y hasta quedaron reflejados en un libro.

Apasionada por su labor como docente, insistió: “La idea es proponer siempre a los chicos una situación que se pueda resolver en grupo e interdisciplinariamente y que el resultado pueda ser comunicado para colaborar con la comunidad”.

Uno de los tantos proyectos desarrollados ganó el concurso “De Boca en boca”, realizado por la Uepc, y fue elegido para ser parte del libro que el gremio publicó con experiencias educativas innovadoras.

 La “seño” Adriana contagia su entusiasmo en cada palabra con la que transmite la tarea que desarrolla, sin dejar de resaltar el compromiso de sus alumnos. Hace 17 años que trabaja en esta escuela rural y el año que viene se jubilará. Su gran anhelo es que sus chicos sigan soñando en grande y sepan que nada es imposible.

Patricia Rossia

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