Rostros y Rastros Alimentación basada en plantas | Veganismo | Vegetarianismo

6 razones para amigarnos con la alimentación basada en plantas o "plant based diet"

¿Has escuchado hablar de la "alimentación basada en plantas"? O, tal vez estés más familiarizado con "vegetarianismo" o "veganismo". A lo largo de los últimos años, ha surgido un interés creciente por adoptar dietas de tipo vegetarianas, veganas o simplemente con preponderancia de alimentos vegetales.

Sin ánimos de caer en definiciones estrictas como “vegetarianismo” o “veganismo”, opto hoy por hablarles de este tipo de alimentación “basada en plantas”. ¿De qué se trata? Es un tipo de dieta elaborada fundamentalmente con verduras, frutas, legumbres (lentejas, porotos, garbanzos, arvejas, soja), frutos secos, cereales integrales (arroz yamaní, avena, quinoa, trigo sarraceno, etc), que mantiene un bajo consumo de productos o alimentos animales como carnes, lácteos y huevo.

Durante mucho tiempo se les ha temido a aquellas dietas que reducen o evitan el consumo de carnes y otros derivados animales porque se dice que son deficitarias, pero algo es cierto… cualquier dieta mal planificada puede serlo, aun aquella que incluye carne en el menú diario.

Este tipo de alimentación basada en plantas, propone que nuestro plato se conforme a partir de alimentos vegetales, y en particular de alimentos “reales” con poco o ningún procesamiento industrial.

Cuando comenzamos a alimentarnos de esta manera aumentamos el consumo de fibra, antioxidantes, grasas saludables, fitoquímicos, vitaminas y minerales, lo cual trae numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, como todo nuevo plan que vayamos a emprender debe estar guiado de la mano un profesional, que nos asegure de que estemos cubriendo todos nuestros requerimientos, principalmente sobre nutrientes “críticos” como proteínas, hierro, zinc, omega 3, vitamina B12 y calcio.

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Ahora veamos algunos motivos para inclinarnos por este tipo de alimentación:

• Disminuye el riesgo de enfermedades: gracias a los nutrientes que aportamos con este tipo de dieta existe menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cánceres, entre otras. Es útil no solo para prevenirlas, sino también para tratarlas.

• Mantenimiento de un peso saludable: por supuesto, no debemos confiarnos de que la alimentación por si sola hará lo suyo, ya que si la ingesta calórica es excesiva existe el mismo riesgo de engordar que con cualquier dieta; sin embargo, una ventaja de consumir mayor cantidad de alimentos vegetales y con mínimo procesamiento, es que la ingesta calórica termina reduciéndose en términos generales.

• Mejora tu tránsito intestinal: al tratarse de alimentos reales e integrales nos aseguramos de que el consumo de fibra diaria es el adecuado para prevenir la constipación.

• Mejora tu colesterol: gracias al aporte de fibra soluble, prebióticos y grasas saludables ayudamos a limpiar nuestros vasos sanguíneos y mejorar nuestra función cardiovascular.

• Sostenibilidad ambiental y maltrato animal: la producción ganadera se lleva una gran parte de los recursos naturales, es responsable de una extensa deforestación a nivel mundial y contaminación, por ello hacer que nuestro plato se forme principalmente con vegetales es poner nuestro granito de arena en esta buena causa de cuidado medioambiental.

• Cuida tu bolsillo: en primer lugar, cuando comenzamos a realizar elecciones a conciencia nuestro bolsillo está de por sí más cuidado, ya que dejamos de gastar dinero en productos que nuestro cuerpo y nuestra salud no necesitan, como: gaseosas, jugos, golosinas, dulces, ultraprocesados, comidas rápidas; y, en el caso de este tipo de alimentación, optamos por alimentos naturales y rendidores (o saciantes) como legumbres y cereales integrales. Por otra parte, reducimos la frecuencia de compra de carnes, cuyo precio vemos que siempre va en alza.

Por Lic. en Nutrición Bárbara Collosa, MP 4081