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¿Cómo recuperarnos de los excesos de fin de año?

Hoy vamos a revisar algunos consejos que nos van a ayudar a bajar un decibel luego de los excesos de fin de año

Llega fin de año y con él algunas despedidas, navidad, año nuevo… Toda reunión o “fecha especial” gira en torno a la comida. Nos ponemos de acuerdo para ver cuál será el menú, quién se encarga del postre, quién prepara la picada, cuántas latas de cerveza o botellas de vino tenemos que comprar. Todo el contexto que rodea el fin de año y el comienzo de uno nuevo nos va preparando y predisponiendo para que sean momentos donde la comida es la protagonista y… ¡no cualquier comida! Turrones, confites, budín, pan dulce, platos más calóricos que lo normal, seguidos por un largo brindis con varias copas de alcohol.

Pasan estas fechas y el cuerpo nos empieza a pasar factura. No sabemos qué es lo mejor, si ayunar, hacer 1 semana de dieta détox o keto, correr 2 horas de lunes a viernes. Nos motiva el inicio de un nuevo año con propósitos y objetivos renovados, pero no… no debemos caer en extremos. Para que lo que hagamos surta efecto debe ser mantenido en el tiempo, y para mantenerlo en el tiempo debe ajustarse a nuestra rutina, vida diaria, gustos y posibilidades.

Hoy vamos a revisar algunos consejos que nos van a ayudar a bajar un decibel luego de los excesos de fin de año:

• Retomar la rutina habitual de comidas: luego de unos días en donde tal vez, el descontrol se apoderó de nuestra mesa, debemos volver a una rutina de 4 o 5 comidas diarias. Y no, a diferencia de lo que se suele recomendar, no es necesario comer cada 2 a 3 horas, ya que es tan importante darle reposo a nuestro intestino, como mantener una buena alimentación todos los días.

• Repartir las sobras o freezar: probablemente queden sobrantes, asi que cortar con los excesos depende de nosotros. Podemos freezar o repartir la comida con familiares o amigos. Reducir la frecuencia y cantidad en que incluimos esas comidas que normalmente son más pesadas o calóricas, está en nuestras manos.

• Volver a la rutina de actividad física: aunque no deberíamos haberla perdido nunca, retomar la actividad física habitual es crucial para ayudar a nuestro cuerpo a limpiar y mover un poco esos excesos que rodean las fiestas. Y si aún no realizas ningún tipo de ejercicio, qué mejor momento que el inicio de año para arrancar con un nuevo hábito.

• Más frutas y verduras: deberían ser la base de nuestra alimentación. Su aporte de líquidos, fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes nos ayuda a facilitarle la tarea de depuración de nuestro organismo. Unas 2 frutas todos los días y verduras tanto en almuerzo como en cena son fundamentales.

• Reducir los productos refinados y altos en azúcares: probablemente nuestro cuerpo ya haya recibido mucho de ellos en estas fechas, por eso es importante limitarnos a incluir solo un par de días de la semana ciertos productos como: dulces, golosinas, postres, panificados hechos con harina blanca, jugos, gaseosas o cualquier otro preparado industrial que encontramos normalmente en un kiosco o supermercado.

• Optar por alimentos reales y con el mínimo refinamiento posible: cereales integrales (avena, harina integral de trigo o de avena, arroz integral), legumbres, frutas secas, frutas desecadas, vegetales, frutas frescas. El aporte nutricional, de fibra y prebióticos ayuda a mantener el buen funcionamiento de nuestro organismo y en particular de nuestro intestino.

• Reducir las comidas demasiado picantes, frituras o comidas rápidas: luego de los excesos debemos cuidar de no sobrecargar nuestro sistema digestivo y evitar irritar las paredes de nuestro estómago e intestino. Optar por preparaciones sencillas y hechas en casa será siempre la mejor elección.

• Suficiente líquido: el agua, infusiones o aguas saborizadas naturalmente sin azúcar deberían estar acompañándonos durante todo el día. El mantener una buena hidratación ayuda al correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y, más aún luego de un período de excesos en donde la depuración de nuestro organismo es crucial.

Las ensaladas completas nos aportan proteínas de alta calidad, grasas saludables, vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra alimentaria.

Lic. en Nutrición Bárbara Collosa | MP 4081