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La carne vacuna aumentó más del 4.100% en los últimos 11 años

En medio de la discusión por "el desacople de precios" que impulsa el Gobierno y programas como Precios Cuidados o Precios Máximos, los alimentos no detuvieron su marcha en medio de un proceso de alza generalizada en todos los bienes y servicios de la economía. Pese al valor internacional del trigo, fideos y harina, entre los que menos subieron

Un informe del Centro de Almaceneros de la Provincia de Córdoba, que estableció un seguimiento de los precios de los alimentos en los últimos 11 años mostró cómo se consolidó un fuerte deterioro del poder adquisitivo que terminó derrumbando el consumo y provocando cambios de hábitos obligatorios en muchos segmentos de la población.

En el abanico de alimentos que tomó como referencia la entidad, reveló que en el caso de la carne, para lo cual tomó una pulpa para milanesas, tuvo un incremento del 4.117% desde mayo de 2012 al mismo mes de este año. Los cortes porcinos, en cambio, tuvieron un alza del 2.470% en igual período. En tanto, el litro de leche se encareció un 3.186% en 11 años.

“Puede observarse en primera instancia, que los 17 alimentos evaluados (principales componentes de la Canasta Básica Alimentaria), sufrieron - durante los últimos 10 años – un incremento promedio de 3.133% como resultado del ritmo inflacionario argentino”, dice el informe.

Y agrega: “En cuanto a la evolución de los otros elementos objetos del presente estudio, Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) y Jubilación Mínima; que se analizaron bajo los mismos criterios establecidos, se observa una abrupta caída, toda vez que se valoriza su evolución en pesos respecto al dólar estadounidense”, remarcó el informe.

Para lo cual explica que “todo ello deriva en un notable deterioro del poder adquisitivo de todos los sectores sociales, con mayor poder de daño en el de los grupos vulnerables y adultos mayores que, amén de las múltiples ayudas estatales, se encuentran en serias dificultades para acceder a un importante conjunto de bienes, entre ellos el de los alimentos básicos”, sostiene el Centro de Almaceneros.

El trabajo “pone de manifiesto el perjuicio social causado por la inflación durante los últimos diez años, generando un considerable deterioro en el poder adquisitivo de la población argentina. Con éste análisis, se pretende graficar de una manera práctica y sencilla, una de las causas del sostenido crecimiento de los índices de pobreza e indigencia, cada vez que los bienes básicos esenciales -entre ellos los alimentos mínimos requeridos- incrementan su valor de manera exponencial –y no lo hacen de manera individual, sino impulsados por equívocas decisiones políticas y económicas– mientras que los salarios, desfasados en el tiempo, enajenados del dólar –gran regente de los precios de bienes de consumo– se “disuelven” cada vez a mayor velocidad”, explica la institución.

En medio de la discusión sobre el arrastre de las cotizaciones internacionales de los granos y su impacto en los precios internos de los alimentos, la harina parece disociada de esa hipótesis: aumentó 2.706% en 11 años, bastante menos que el promedio de los alimentos. El aceite, en tanto, mostró un alza del 3.704%. En tanto que los fideos secos aumentaron 1.134%.

En detalle

“En el caso particular de los alimentos básicos, durante la década analizada (2012–2022) tuvieron un incremento de 3.133 %, siendo los de mayor incidencia los últimos dos años”, describe el informe de los almaceneros.

El producto alimenticio que registró la mayor suba durante el último decenio fue la harina de maíz (polenta) con 4.811 %. En tanto, el menor movimiento fue registrado en fideos secos con un incremento de 1.834%.

En cuanto a bienes generales (integrantes de la Canasta Básica Total – medidos sobre igual periodo de tiempo), el gas envasado por 10 kilos lideró el ranking con un incremento de 4.310%, mientras que la nafta súper con una suba de 1.940 %, fue el ítem con menor crecimiento en 10 años.

El Salario Mínimo Vital y Móvil con un aumento decenal de 1.593% y la Jubilación Mínima con un crecimiento – durante el mismo periodo – de 1.796% fueron los ítems con menor movimiento registrado y quienes los perciben, los grandes perdedores de la década.

“El quebranto producido en el poder adquisitivo queda de manifiesto y ratifica la abrupta caída en el consumo general”, concluyó la entidad.