Rostros y Rastros Bárbara Collosa | Nutrición | pan

Los permitidos, los prohibidos y la odisea de no desviarte de la dieta

Hoy te traemos algunos consejos para manejar el consumo de esas comidas altamente clóricas, sin desviarnos de la dieta ni frustrarnos en el intento

¿Te habrá pasado que arrancaste la dieta con todas las ganas, llega esa noche de “pizza party” y te aterra perder el control o tirar por la borda todo lo que lograste durante la semana? Una inquietud que se repite en el consultorio es cómo manejar estas comidas distintas, que no solo son más calóricas que lo normal, sino que también nos tientan mucho más que cualquier otra. Déjame decirte algo. Tentarse, es lo más natural del mundo y hacer una comida diferente a lo que cualquier “dieta” propone, no tiene por qué “arruinarnos” lo que hacemos la mayor parte de los días de la semana. Darnos estos gustos es necesario.

En primer lugar, optemos por empezar un plan alimentario sin recurrir a dietas estrictas que nos dicen qué comer cada día (esta modalidad ya paso un poco de moda, y no es casualidad: las dietas NO FUNCIONAN). Vale aclarar, que es fundamental que contemos con el apoyo de profesionales capacitados para acompañar en el proceso.

En segundo lugar, tenemos que cambiar el chip y abandonar la idea de que “estamos a dieta”, ya que así nos ponemos en un lugar de sometimiento, que lejos de motivarnos, muchas veces nos lleva a pensar “hasta cuando la voy a poder mantener” como si fuera un sacrificio o un esfuerzo que va en contra de nosotros mismos, pero... ¿acaso no somos nosotros quienes elegimos cambiar nuestra alimentación?

Cuando encaramos un proceso de cambio de hábitos alimentarios sin la mentalidad de restricción, podemos tomar estas comidas distintas no como un “permitido” o un “prohibido”, sino como una comida más que siempre podremos incorporar (lo importante es aprender a manejar la cantidad). Esto especialmente, nos ayudará a disminuir la ansiedad que nos genera, porque sabemos que no habrá una única o última vez para incorporarla.

Por otra parte, es clave ser flexibles y sacarnos de la cabeza que nuestra alimentación debe ser perfecta para estar satisfechos con nuestro proceso. En un plan de cambio de hábitos apuntaremos siempre a lograr un balance entre lo que nos gusta, deseamos y lo que sabemos que nos hace sentir y estar bien. El día que sepamos que nos espera una comida distinta, debemos mantener nuestra rutina de alimentación normal. Evitar llegar con hambre voraz.

Es importante que cuando nos sentemos frente a ese plato distinto que nos gusta, nos dispongamos a disfrutar de cada bocado en todo el momento, de manera tal que podamos darle el tiempo suficiente a nuestra cabeza para que reconozca cuándo ya estamos saciados.

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Para cerrar, un tip clave: mantenernos atentos a nuestro nivel de saciedad y hambre al día siguiente (y siempre), más aún si comimos un poco demás, nos ayudará a manejar nuestra ingesta en base a lo que nuestro cuerpo necesita.

Hoy les traigo una receta para tentarnos de lo lindo. Es totalmente válida para un desayuno o una comida principal.

Sándwich Montecristo

Ingredientes

• 3 rebanadas de pan de molde integral

• 2 fetas de jamón cocido natural

• 2 fetas de queso de máquina o 3 rodajitas de queso cremoso

• 1 cucharada de mayonesa light

• 1 cucharada de queso untable light

• 1 cucharadita de mostaza

• 1 Huevo

• 1 cucharadita de manteca

Preparación

Primero, mezclamos la mayonesa, queso untable y mostaza hasta lograr una mezcla homogénea. Untamos una rebanada de pan con la mezcla solo de un lado. Luego, colocamos una feta de jamón cocido y una de queso.

Posteriormente, ponemos encima la otra rebanada de pan y a continuación la otra feta de jamón cocido y de queso. Untamos con la mezcla de mayonesa la otra rebanada y la colocamos sobre el sándwich con la mezcla hacia abajo.

Por otra parte, batimos el huevo y embebemos bien el sándwich cuidadosamente, para no desarmarlo.

Finalmente, colocamos manteca en una sartén y cuando esté derretida, colocamos el sándwich y dejamos dorar de ambos lados. Por último, te recomiendo que lo acompañes con alguna ensalada o verdura como guarnición. ¡A disfrutarlo!

Por Lic. en Nutrición Bárbara Collosa | MP 4081