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Chicanas cruzadas, puntos altos de cada uno y en qué fallaron

Massa se mostró concentrado, pero algo acartonado. Schiaretti hizo foco en el modelo Córdoba. Bregman insistió con el discurso contra el FMI. Bullrich desperdició su pregunta a Massa y Milei, con dificultad en Educación y Derechos Humanos

El primer objetivo de cada uno de los cinco candidatos era no cometer errores que puedan complicar su objetivo electoral del 22 de octubre. Sin embargo, ninguno es infalible, y anoche quedaron algunos desajustes que algunos fueron más notorios que otros.

A Massa era claro que lo irían a buscar con los datos de la economía, especialmente de la inflación, el dólar y la pobreza. En cada intervención le habló al electorado diciendo que conocía perfectamente lo que sucedía, las complicaciones que existían y cuánto cuesta llegar a fin de mes. Pero habló de que “el 10 de diciembre será mi Gobierno, no este Gobierno”, intentando tomar distancia de la actual gestión que lo tiene como ministro de Economía. Remarcó que se hizo cargo de la cartera cuando nadie quería agarrar.

En ese capítulo, Bullrich continuó confusa sin dar señales claras y sin profundidad en sus intervenciones. Logró hilvanar que pretende solidez fiscal para bajar la inflación.Pero no pudo pasar de ahí. Y tanto Massa como Milei aprovecharon ese flanco debil para preguntarle en detalle cómo piensa hacer eso.

Pero un punto no menor del desempeño de la candidata de Juntos por el Cambio fue cuando le tocó hacer una pregunta a Massa; pocos imaginaron en la previa que desperdiciaría esa oportunidad. No se entendió qué quiso preguntar ni a dónde iba con el cuestionamiento. Terminó redondeando sobre la chicharra del tiempo que “mejor que decir es hacer”. Massa recogió el guante y recordó una máxima peronista: “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realzar”. Lejos de ponerlo en aprietos, pareció un gesto a favor del candidato oficialista. Muchos creían que era le momento de preguntar por el caso de Insaurralde o algo del plano económico.

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En el tema económico hubo además algunos fursios: uno de Milei, cuando dijo que “es imposible crecer sin inflación”, algo que de inmediato trató de corregir pero estaba en marcha el apagado de su micrófono porque se le había cumplido el tiempo.

El mismo Milei le preguntó, en el último bloque de cuestionario cruzado, a Schiaretti si iba a respaldar a su Gobierno en caso de que triunfara la Libertad Avanza: el gobernador provincial salió del paso recordando que durante los gobiernos de Macri y de Fernández, los diputados y senadores de su bloque apoyaron las medidas necesarias para que la gestión pueda avanzar y que iba a tener la misma conducta, aunque aclaró que nunca respaldará “las políticas en contra de Córdoba o del interior productivo”.

Con respecto al interior y al AMBA también hubo tiempo para tratarlo, aunque no apareció entre los ejes temáticos. Schiaretti fue el que más insistió con que el AMBA se lleva más recursos en subsidios en transporte, energía y hasta mencionó Aysa, cuya presidenta es la esposa de Massa, Malena Galmarini. Bullrich dijo que trabajará en un modelo federal en el que los recursos no irán al AMBA como ahora, mientras que Massa coincidió en la necesidad de un gobierno federal que elimine inequidades y potencie la producción, el trabajo y las exportaciones.

Por último, cuando Massa dijo que propondrá un gobierno de unidad nacional con actores de todos los sectores políticos, Milei lo cruzó y le dijo que “no cuente con los liberales, aunque en realidad dudo que usted sea presidente”, le disparó Milee.

Por último el libertario le pidió a Bullrich que abandone “la sarasa del plan integral” y diga qué va a hacer con las Leliqa. La candidata le respondió: “Vos no me vas a explicar lo que tengo que decir”.