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El pollo y el cerdo miran de reojo lo que ocurre con los cortes vacunos

Las 3 cadenas están entrelazadas y suman 120 kilos de proteína animal de consumo anual de cada argentino

Si el conflicto por la carne, que generó faltante en algunos puntos de venta con motivo del paro ganadero realizado en los últimos nueve días, se extiende en el tiempo hay otras cadenas que empezarían a sufrir las consecuencias. Y naturalmente el pollo y el cerdo son los primeros sustitutos de loscortes vacunos por lo que tendrían impacto en su demanda. Aquí hay dos alternativas que desde el mercado se avizoran. En primer lugar, si efectivamente se extiende la medida de fuerza y el faltante de cortes vacunos se amplía, naturalmente comenzará a crecer la presión sobre el sector avícola y porcino y eso naturalmente podría hacer subir los precios allí también.

Pero hay además otro opción que desde que se conoció la decisión del Gobierno de cerrar exportaciones, causa temor en ambas cadenas sustitutas: el efecto de mayor volumen de carne vacuna en el mercado interno. Si esta última condición se cumple y efectivamente lleva a los precios a la baja, provocará un efecto negativo importante en las cadenas aviar y porcina. Es que en los últimos años, y en particular desde que comenzó 2020 hasta aquí, hubo un corrimiento de la demanda de la carne de vaca hacia las alternativas más económicas. Y eso se hizo evidente porque primero el pollo igualó en consumo de kilos per cápita a la vaca y luego la terminó superando en un doble movimiento contrario que tuvieron ambos productos: el pollo no paró de crecer y la vaca cayó hasta los mínimos en 100 años en Argentina. Pero el total de carne que consumen los argentinos, en promedio, sigue siendo de alrededor de 120 kilos por año, con ese cambio en la composición.

Si en ese actual esquema de distribución de consumo ingresa una corriente adicional de carne vacuna (fruto de volcar al mercado interno lo que iba a otros mercados en el mundo) a un precio más económico, posiblemente haya una corrección en la elección de los argentinos. Eso está relacionado a que el gusto o la preferencia del consumidor argentino está atado mayoritariamente a la carne vacuna y la caída en la demanda pasa exclusivamente por el alto valor que tomó en el último año, especialmente en relación a los ingresos medios de la población. Pero también si se la compara con su alternativa mayoritaria, el pollo. En un último informe presentado por el economista jefe de Fada, David Miazzo, mostró que la relación entre el precio de la carne vacuna y la de pollo está en uno de sus máximos. Es decir, con lo que vale un kilo de corte vacuno se compran 3,6 kilos de pollo.

De allí que si la ecuación cambia y la relación de precios entre carne de vaca y sus alternativas cae, posiblemente se abra un escenario de crecimiento en la preferencia del consumidor y por lo tanto, de caída del cerdo y el pollo.