En la previa a la reunión, dentro de la CGT trascendió un debate interno entre seguir apostando al diálogo o pasar a la acción con paro y otras acciones directas. Al final, se optó por un intermedio. Después de una reunión de más de tres horas, los principales líderes gremiales optaron por una "movilización fuerte" a la plaza de los Dos Congresos como próxima jugada contra la reforma laboral. Algunos gremios sondearon el paro o un cese de actividades, pero no se llegó a discutir.
El panorama descripto por el triunvirato no fue muy optimista. Repasaron todas las reuniones y gestiones que se hicieron con gobernadores y senadores, pero solo están asegurados los votos de los cercanos. Por eso, Andrés Rodríguez (UPCN), uno de los hombres fuertes de la CGT, anticipó a este medio que "esta lucha no termina porque después del Senado, tiene que ir a Diputados. Si se llega a aprobar esta Ley en general, esperamos que en el tratamiento de artículo por artículo haya muchas modificaciones que respeten los derechos del movimiento sindical".
La apuesta cegetista es llenar la calle e intentar influir en los senadores "dialoguistas", más preocupados por el impuesto de ganancias que por los derechos laborales. "Parece que el gobierno se los va a conceder...veremos", confío a Ámbito uno de los asistentes a la reunión. Otro de los presentes, parafraseó a un ministro alfonsinista para describir las reuniones con los mandatarios: "La CGT les habló con el corazón y ellos les respondieron con la billetera".
Otro dirigente de peso, Gerardo Martínez (UOCRA), insistió con "seguir dialogando con todos los sectores que puedan influir en el rechazo a esta reforma que atenta contra los derechos individuales y colectivos de los trabajadores". Si no funciona, advirtió que "en el caso de aquellos artículos que sean inconstitucionales, seguramente desde la CGT recurriremos a la justicia para solicitar su rechazo".
Ya con las cartas en la mesa, la CGT se prepara para su mayor desafío desde la vuelta de la democracia en 1983. Tanto dialoguistas como duros no confían en los gobernadores. Evalúan que la reforma laboral tiene más chances de ser aprobada que rechazada. A pesar de todo, la esperanza es lo último que se pierde y el Congreso suele dar sorpresa cuando parece que el Gobierno tiene todo atado.
Debate interno entre negociar en el Senado o salir a la calle
Antes de la reunión, el triunvirato se encargó bajarle el tono a la posibilidad de un paro. "Sería pasear el perro muerto", afirmó Jorge Sola, líder de Seguros cosecretario general de la CGT, como manera de afirmar que no están dadas las condiciones para un acción de esa envergadura. Tampoco está clara su eficacia.
Del otro lado, una fracción más combativa, con industriales como la UOM de Abel Furlán y Pablo Moyano y gremios del transporte, respaldada por las dos CTA, siguen sosteniendo que las negociaciones parlamentarias no alcanzan y reclama un cese de actividades inmediato para frenar lo que ven como un retroceso en derechos laborales.
Antes de la reunión, Furlán anticipó en Futurock la postura de este sector: "No hay margen para una negociación respecto a la ley de reforma laboral, que es totalmente regresiva". El representante de la UOM en el Consejo Directivo de la CGT, Osvaldo Lobato, llevó la propuesta de movilización y paro. Hasta ahora, solo consiguió lo primero.