Lo cierto es que ambas producciones terminan en las destilerías mezclándose con las naftas para luego viajar a los surtidores de todo el país. Allí hay otro punto de discusión: el nivel de corte, que permanece estancado en el 12% y que frena la posibilidad de mayores inversiones en la industria etanolera. La llave para abrir la llegada de más capitales es la ley demorada en el Congreso, que estuvo varias veces a punto de ser aprobada pero que siempre terminó encontrando un obstáculo de último momento.
Lo cierto es que los nuevos valores vigentes para este mes implicaron una recomposición del 2,5% respecto a enero, tanto para caña como para maíz.
En tanto, en términos de moneda dura, un reciente informe sectorial mostró que en 2025 el precio del bioetanol a nivel local fue de US$ 0,63 promediando entre opciones. Esto implicó que en relación con 2024 el precio promedio medido en dólares se contrajera en US$ 0,02 por litro.
Diferenciando por materia prima, el precio del bioetanol a base de maíz en 2025 fue de US$ 0,60 (-US$ 0,03 frente a 2024) y el elaborado a base de caña fue de USD 0,66 (-US$ 0,02 contra 2024), ambos en torno a US$ 0,4 por debajo del precio de hace una década.
“Si se hubiese aplicado la fórmula de cálculo oficial el precio para el de caña azúcar y el basado en maíz habrían sido ente US$ 0,1 y 0,25 superior, respectivamente”, indicaron desde el sector.
Al comparar la evolución acumulada en los últimos dos años del precio del bioetanol (promedio maíz y caña) con el precio de las naftas sin impuestos (promedio premium y súper -precio surtidor YPF CABA-) y con el total de impuestos, “se observa una ostensible diferencia entre uno y los otros”, remarcaron.
Además, “si se tiene en cuenta la alta incidencia que tiene el incremento de los combustibles en la inflación, es evidente que la mayor contribución para mitigar dicho impacto fue un costo que soportó el bioetanol”, finalizaron.