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Medianoche de furia en la Costanera: un choque que pudo ser tragedia

Las imágenes son difíciles de olvidar. Una camioneta blanca que avanza como un animal desbocado, un pequeño auto que intenta resistir el embate y, en medio de ese duelo desigual, el llanto desesperado de una madre que suplica por su hijo. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad y condensa, en pocos segundos, la locura de una madrugada cordobesa que pudo terminar en tragedia irreparable

El episodio ocurrió el pasado 4 de septiembre, a las 00.58, en la intersección de la Costanera Ramón Bautista Mestre y Coronel Olmedo, barrio Providencia de la ciudad de Córdoba. Pero recién ahora se conocen todos los detalles. En escena: una Volkswagen Amarok blanca conducida por Juan Cruz Peracca, 29 años, y un Volkswagen Up donde viajaban Alexis Enea Petrópulos (43), su pareja y su bebé de apenas 18 meses. También los acompañaba un amigo, que resultó herido.

Lo que parecía un incidente de tránsito menor se transformó en una película de horror. Podría haberse tratado de un capítulo más de Relatos salvajes, la célebre película argentina sobre la furia descontrolada en la vía pública. Pero no: la ficción quedó chica ante la realidad.

Todo comenzó minutos antes, sobre avenida Castro Barros. El Up frenó en un semáforo y, detrás, la Amarok comenzó a hostigar con bocinazos, insultos y burlas. Según declararon los ocupantes del vehículo menor, el conductor de la camioneta estaba "sacado". La tensión siguió hasta la Costanera Norte, a metros del puente Santa Fe, donde ambos autos se detuvieron.

Fue allí cuando Petrópulos cometió el error fatal: se bajó para increpar al joven conductor de la Amarok. Hubo reproches, insultos, incluso un escupitajo de Peracca, según denunciaron los testigos. La discusión subió de tono. Y entonces la furia tomó el volante.

Las cámaras muestran con crudeza el momento en que la Amarok acelera y golpea de lleno al Up. Según testigos, los gritos desesperados de la madre “¡Está mi bebé, pará, pará!” se escuchaban claramente. Pese a esas advertencias, el conductor volvió a acelerar y embistió otra vez, con más violencia. El pequeño cayó al suelo en medio de la confusión.

El amigo de la familia intentó frenar al conductor y terminó con lesiones en el rostro tras ser arrastrado varios metros colgado de la ventanilla de la camioneta.

El servicio de emergencias 107 llegó en minutos. El niño fue trasladado al hospital más cercano, donde los médicos confirmaron lo que nadie quería escuchar: fractura de cráneo. Afortunadamente, hasta ahora no presenta compromiso neurológico, pero el diagnóstico estremeció a todos.

Las imágenes del 911 resultaron decisivas. Allí se ve el doble choque, la caída del bebé, la desesperación de los padres. Sin esas pruebas, quizá la historia hubiese quedado reducida a versiones cruzadas. Pero los videos no mienten: se trató de una embestida intencional.

La fiscal Claudia Palacios decidió imputar a Peracca por lesiones leves dolosas con alevosía y ordenó su detención en la cárcel de Bouwer. La querella, representada por el abogado Esteban Yangüez Papagenadio, reclama que el hecho sea calificado como tentativa de homicidio. “Él sabía que había un bebé dentro del auto. La madre lo gritó desesperada. Aun así embistió. Es un acto doloso en toda su dimensión”, subrayó el letrado a Puntal.

La investigación judicial reveló que no se trataba de un joven común que perdió los estribos por una discusión de tránsito. Peracca tiene antecedentes preocupantes.

En abril de 2025, fue detenido tras cruzar un semáforo en rojo. Cuando la Policía lo interceptó, se resistió, golpeó a un efectivo y, según consta en el expediente, llegó a morderle la mano a un uniformado. No era la primera vez que se veía envuelto en episodios violentos. En otras tres fiscalías tiene causas abiertas entre 2023 y 2024 por hechos similares.

Lo más inquietante es que, en cada episodio, el joven habría hecho alarde de “tener familiares en el Poder Judicial”, como forma de amedrentar a policías o contrincantes. Ese halo de impunidad parece haberlo acompañado hasta la madrugada del 4 de septiembre.

Como si todo lo anterior fuera poco, después de la imputación, Peracca habría llamado por teléfono a la familia del bebé para exigirles que se hicieran cargo de los daños de su camioneta. Esa violación a la orden judicial de no contacto fue el detonante final para que la fiscalía ordenara su inmediata detención.

“Estamos frente a una persona que no solo no dimensiona la gravedad de lo que hizo, sino que insiste en colocarse como víctima”, señaló el abogado Yangüez Papagenadio.

Hoy la atención está puesta en la evolución del pequeño. Los médicos informaron que su recuperación es favorable, aunque se mantienen las alertas neurológicas.

La fiscal Palacios ordenó un peritaje interdisciplinario para determinar el perfil psicológico y psiquiátrico del acusado. La pregunta central es si se trata de una persona inimputable o, por el contrario, de alguien plenamente consciente de sus actos, pero con un patrón de violencia reiterada.

El expediente está bajo secreto de sumario, pero todo indica que el futuro judicial de Peracca será complejo. El pedido de la querella de acumular todas las causas previas en un mismo proceso podría agravar aún más su situación.