Otro dato importante que confirma la tendencia a encerrar es el índice de reposición que llegó a 1,4. Esto quiere decir que por cada animal que sale, ingresa 1,4. Hay que ir hasta marzo del año pasado para encontrar un ritmo superior: en aquel momento fue 1,71%.
En la segmentación por tamaño de feedlot que hace la Cámara, los que tiene mayor nivel de ocupación son los medianos y grandes. Los que cuentan con capacidad de hasta 2 mil animales muestran una tasa de ocupación del 54%.
Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlots, destacó a Tranquera Abierta el dato de “la suba en el porcentaje de ocupación de casi 6 puntos con un índice de rotación de 1,4. Este inicio de zafra tan tranquilo que teníamos debía encontrar un momento en el que se concentraran los ingresos y mayo fue el mes más importante en ese sentido”, destacó el directivo.
Y agregó:“No sólo los datos nuestros de ocupación sino que los números de Senasa también marcan un crecimiento del 12% en el stock pasando a 1.960.000 cabezas encerradas, todavía por debajo de lo que era el año pasado para esta misma época aunque allí recordemos que estaba el impacto de la sequía y la necesidad de encierre”, enfatizó.
Sobre los motivos para que se de este salto en los niveles de ocupación de los corrales, Storni destacó que “el crecimiento en la ocupación de los corrales tiene que ver en buena medida con el clima, la llegada de las heladas, se empiezan a achicar los campos y hay más necesidad de encierres. Por otro lado, otro factor es la siembra de fina, uso de rastrojos y necesidad de liberar esos lotes, y también hubo muchos remates concentrados de invernada con gran cantidad de cabezas”, explicó Storni.
Pero al mismo tiempo agregó que “a eso se suma una ecuación de compra venta empatada o levemente positiva y la reducción de las tasas que trajeron de vuelta los plazos de compra con 30 y 60 días para la invernada”.
Con respecto al negocio del feedlot, Storni remarcó que “hay una foto empatada, con un margen bruto todavía positivo, pero con resultado financiero ahora en terreno negativo. Hubo algún crecimiento en los costos de alimentación que impactó también; no por el maíz, sino por subproductos y otros costos como transporte, flete, combustible”, enumeró el directivo de la cámara feedlotera.