Con una proyección positiva para lo que queda de 2025 y un crecimiento estimado del 10%, la industria automotriz argentina enfrenta el doble desafío de sostener su competitividad tecnológica y atraer talento técnico especializado
Con una proyección positiva para lo que queda de 2025 y un crecimiento estimado del 10%, la industria automotriz argentina enfrenta el doble desafío de sostener su competitividad tecnológica y atraer talento técnico especializado