Con una generación que combina talento, velocidad y experiencia internacional, los asiáticos llegan al Mundial 2026 convencidos de que pueden volver a dar pelea.
El fútbol europeo, en alerta
La mayoría de los futbolistas japoneses militan en las principales ligas europeas, como Takefusa Kubo y Daichi Kamada, entre algunas estrellas, son habituales protagonistas en ligas como la Premier League o LaLiga.
Ese crecimiento permitió que Japón redujera la distancia con las grandes potencias y se transformara en un rival al que nadie quiere enfrentar en una fase decisiva. Debido al alto nivel que demostró tener su equipo en los últimos años.
Países Bajos será la primera prueba en esta Copa del Mundo, pero dentro del ambiente futbolístico europeo existe respeto por una selección que suele aprovechar cada error de sus adversarios.
Una identidad que da resultados
El equipo dirigido por Hajime Moriyasu se caracteriza por su disciplina táctica, intensidad para recuperar la pelota y velocidad en las transiciones ofensivas. Esto puede generar complicaciones a sus rivales.
A diferencia de otras épocas, Japón ya no depende exclusivamente del orden defensivo debido a que ahora cuenta con futbolistas capaces de desequilibrar en el uno contra uno y generar peligro constante en ataque.
¿Puede ser la gran sorpresa del Mundial?
La pregunta vuelve a aparecer cada cuatro años y cada vez parece más razonable, ya que Japón demostró en más de una oportunidad que puede derrotar a campeones del mundo y competir de igual a igual frente a selecciones históricas.
Con un plantel maduro y jugadores en plenitud, el conjunto asiático buscará confirmar en el Mundial 2026 que su crecimiento no es casualidad y que seguirá peleando por llegar lejos en una Copa del Mundo.