Para una institución nacida en 1912, que este año cumplió 114 años, no es un dato menor. Hace no tanto, ver al León de la Avenida en la élite era un sueño que se contaba de generación en generación. Hoy es una realidad que ya tiene fecha de despedida, y por eso el viernes pide ser vivido como corresponde.
El golpe, asimilado; la vigencia, intacta
La derrota ante Barracas Central dolió, como duelen las derrotas de los equipos que dan todo. Pero en el vestuario celeste no hubo lugar para el lamento. Ese es el sello que Forestello le imprimió al plantel durante el torneo. Estudiantes compite, no se esconde y pelea cada pelota con la dignidad de quien sabe lo que representa. La tabla podrá ser exigente, pero el rendimiento sostenido demuestra que el León llega al cierre en plena vigencia y a la altura de la categoría.
En ese cuadro, la figura que más sonrisas despierta es Ibrahim Hesar. El delantero atraviesa un gran momento como goleador con la mirada puesta en el próximo desafío. Analizó la caída ante Barracas, pero enseguida giró la página. Su objetivo, según dejó claro, es seguir convirtiendo ante el Lobo. “Vamos a seguir dando pelea hasta el último minuto del partido. A eso lo tenemos muy claro” dijo con emoción.
El “Turco” no es un caso aislado. Es el reflejo de un grupo que, partido a partido, aprendió a convivir con la presión y a transformarla en energía.
No hace falta explicar el motivo. En el Imperio, cada tribuna fue un empujón y cada canto fue un gol más. Mañana habrá una función especial, y Estudiantes quiere jugarla con todos adentro. Si hay algo que Hesar pidió con particular énfasis es la compañía de la gente. Quiere ver un gran marco de público en el cierre de esta etapa como local, una despedida acorde con lo que se vivió desde que el Celeste ascendió. “Es un regalo que se merecen todos. Hinchas, dirigentes y vecinos de toda la ciudad que se animaron a vivir, junto a nosotros, esta experiencia soñada por la que el club trabajó tanto” apuntó.
Enfrente estará un Gimnasia que viene con la moral alta. El equipo del “Pata” Pereyra llega de ganarle 2 a 0 a Sarmiento de Junín y está metido en la pelea por clasificar a los playoffs y por mejorar su posición en la tabla anual. Es decir, un adversario con necesidades y con peso propio. Esa es la medida de lo que se viene: la visita no regalará nada, pero el León tampoco. Para Estudiantes, el desafío es otra oportunidad de medirse de igual a igual con un grande del fútbol.