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Rechazan un habeas corpus presentado por un preso de la cárcel local por golpes y torturas

El planteo había sido realizado el 6 de enero por el interno Pablo Barrionuevo. La Justicia Federal se declaró incompetente

La Justicia Federal rechazó un planteo de un preso de la cárcel de Río Cuarto, quien había solicitado un habeas corpus por presuntas amenazas, golpes y torturas, en una presentación que había realizado el pasado 5 de enero.

El interno Pablo Darío Barrionuevo, quien se encuentra detenido por una causa de narcotráfico, realizó la presentación en la Justicia Federal de nuestra ciudad. El interno está cumpliendo una pena de 18 años por un homicidio registrado en 1998, al que se sumó una condena por narcotráfico en nuestra ciudad, Villa Mercedes y San Luis.

El juez Facundo Zapiola de la Sala B de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba ratificó el planteo realizado por la Fiscalía Federal de Río Cuarto sobre la incompetencia federal del Juzgado local para intervenir en el habeas corpus presentado por Barrionuevo.

De esta forma, Zapiola ratificó el pasado 26 de enero la resolución del juez subrogante de Río Cuarto sobre la presentación del procesado por narcotráfico de 50 años.

En la presentación realizada el 5 de enero en el Juzgado Federal de calle Sobremonte al 900, Barrionuevo manifestó que en el penal del sur de la ciudad se viven situaciones “inhumanas”.

Barrio­nuevo relató un epi­so­dio ocu­rrido en la madru­gada del día de la denuncia. Eran cerca de las 6 de la mañana cuando per­so­nal peni­ten­cia­rio ingresó a la celda N° 4 del Pabe­llón 1 para tras­la­dar a otro interno, al que iden­ti­ficó como Juan Román Pereyra. Hubo resis­ten­cia. Hubo una reti­rada momen­tá­nea. Y luego, según su ver­sión, un regreso con vio­len­cia.

Agregó que Pereyra fue gol­peado y que todos los dete­ni­dos fue­ron ame­na­za­dos: si no salía, “los iban a cagar a palos”.

En su pre­sen­ta­ción dejó asen­tado que “en el Esta­ble­ci­miento Peni­ten­cia­rio N° 6 se está tor­tu­rando per­so­nas a la madru­gada y los fines de semana”, y explicó cómo sería ese meca­nismo.

Según la denuncia, los inter­nos son “alo­ja­dos en el cala­bozo”, se les sumi­nis­tra “medi­ca­men­tos a fines de dopar­los”, son “autoex­clui­dos de otros pabe­llo­nes” y per­ma­ne­cen sin visi­tas ni salida al patio. El cala­bozo apa­rece en su relato como un espa­cio de cas­tigo silen­cioso.

En la denuncia, Barrionuevo dio los nombres de los agentes que habrían golpeado a Pereyra y que habrían proferido las amenazas (también dijo que una autoridad lo amenazó a él –Barrionuevo- con trasladarlo a Buenos Aires).

Mencionó que, si bien no hay cámaras en las celdas, sí las hay en los pabellones, las que podrían dar cuenta de lo denunciado.

Tras la denuncia, el fiscal federal Rodolfo Cabanillas solicitó al juzgado que se declarara incompetente en razón de la materia y remitiera las actuaciones a la Justicia provincial. Señaló que los hechos denunciados habrían sido cometidos por personal del Servicio Penitenciario de Córdoba en perjuicio de Pereyra, quien se encuentra detenido a disposición de un juez provincial.

En esa línea, dijo que le corresponde a ese magistrado conocer y resolver los agravios vinculados con las condiciones de detención, ya que no se encuentran comprometidos intereses ni bienes federales.