Rostros y Rastros Veganismo | alimentación | Zhanna D’Art

Elegir una alimentación que nos represente sin descuidar nutrientes

Redes sociales y portales redundan en datos y experiencias de influencers mostrando sus culturas alimentarias, sin embargo, a veces llegan a desinformar. La mirada desde la nutrición

En los últimos días se difundió la noticia del fallecimiento de Zhanna Samsonova, más conocida como Zhanna D’Art, una influencer que mostraba su veganismo en redes. Murió a los 39 años el pasado 21 de julio durante una gira por el sudeste asiático. Sin haber trascendido la causa oficial de su muerte, comenzaron a circular diversos titulares y mensajes asociando de manera directa su veganismo con su muerte. Lo cierto es que la mujer ejercía un estricto ‘crudiveganismo’, es decir que no cocinaba sus alimentos, ninguno de ellos sufría efectos del calor, no ingería frutas deshidratadas y no consumía agua para hidratarse.

A partir de esta noticia, no preguntamos cuáles son los tipos de veganismo y cómo hacer para no desatender complementos nutricionales cuando decidimos llevar adelante este tipo de alimentación.

“La alimentación basada en plantas, por un lado, y la ideología del vegetarianismo o veganismo por el otro, tienen que ser distinguidos correctamente. Los motivos que llevan a elegir un tipo de alimentación o un estilo de vida son diferentes. Cuando una persona decide dejar de comer carne es una cuestión ética, buscando no financiar la explotación animal, es un motivo principalmente moral, ético, entonces, generalmente, no se tiene en cuenta la calidad de la alimentación. Solo importa que se excluyan alimentos de origen animal, ya sea parcial o totalmente, pero sin considerar realmente si se están aportando todos los nutrientes. La contracara de esto, es la alimentación basada en plantas, que justamente es un patrón alimentario que no se lleva a cabo por una cuestión ideológica, sino que se centra en la calidad de la alimentación”, dijo a Rostros & Rastros la Lic. en nutrición Agustina Pécora.

¿Qué pasa cuando dejamos de comer carne?

Si llevamos una alimentación donde excluimos esos alimentos de origen animal, pero no aportamos otros grupos de alimentos que reemplacen nutricionalmente a esos, será una dieta con carencias. Otra aclaración importante en esto es que aunque las personas consuman carne pueden tener deficiencia de nutrientes, por eso la importancia de la variedad y la calidad de la alimentación, sea cuál sea el patrón. Siempre es importante tener una visión más integral de la alimentación y de todo lo que implica.

Cuando dejamos de comer alimentos provenientes de animales, ¿qué nutrientes son los que hay que reemplazar?

Está comprobado que una alimentación basada en plantas, siempre que esté bien planificada, es posible en cualquier etapa de la vida. Hay una suplementación que es innegociable, es la vitamina B12. Este es un nutriente que solo nos aporta la carne, entonces desde el momento en que decidimos dejarla es necesario que comencemos a suplementar. Tendremos que tener en cuenta un grupo de alimentos, entre ellos, las legumbres, los frutos secos, las semillas, los cereales, que serán los principales grupos donde vamos a encontrar, por ejemplo, proteína, hierro, calcio; nutrientes que ya no son considerados críticos pero que tendremos que prestar atención.

¿Cuáles son los tipos de veganismo?

La persona vegana también se la puede encasillar como vegetariana estricta, que es esa persona que excluye totalmente los alimentos de origen animal. Y después hay una sub-clasificación que es el crudiveganismo, que se centra en que ningún alimento de esos grupos de origen vegetal se exponga a la cocción. También hay diferentes clasificaciones dentro de lo que es el vegetarianismo, más conocido como una práctica que excluye las carnes pero no el resto de derivados animales, por eso consumen lácteos y huevos; son los ovo-lácteo-vegetarianos. Hay un término para designar a quienes consumen carne eventualmente, que se llama flexitariano.

¿Cómo se acompaña a un paciente que decide empezar una alimentación de este tipo?

Siempre depende de cada persona. Primero porque hay que ver cuál es el motivo que nos lleva a tomar esa decisión. En general es por una cuestión de no financiar explotación animal, pero también hay otras causas por las que se puede decidir dejar de comer carnes, por ejemplo, por el impacto ambiental que tiene la producción de alimentos de origen animal. Y luego hay que tener en cuenta etapas sobre las que prestar más atención, como la adolescencia. Lo cierto es que no hay una regla o una fórmula con la que yo me maneje, sino que es la persona que tiene esta iniciativa la que va guiando el proceso.

¿Cómo y cada cuánto se hace un chequeo de nutrientes?

Eso es importantísimo. Siempre en la primera consulta sugiero, incluso antes del turno, sugiero que traigan el resultado de laboratorio más reciente que tengan. En función de esos parámetros es que vamos a pactar, por ejemplo, la suplementación, ver en qué estado están las reservas de nutrientes. No trabajo con balanza, no uso el peso como parámetro para hacer el acompañamiento, pero sí el laboratorio completo siempre. Si en la primera consulta desconocen esos parámetros los suelo pedir, y en función de los resultados trabajamos sobre la suplementación, sobre las estrategias alimentarias, y dónde poner el foco. Es un análisis que repetimos de manera anual o, en el caso de hacer suplementaciones específicas con dosis de carga, por ejemplo, donde hay una disminución en las reservas, ahí sí lo hacemos de manera más frecuente para corroborar que esa vitamina esté dentro de los valores normales.

Desde este espacio queremos remarcar que lograr una dieta equilibrada y monitoreada por un especialista profesional de la salud es muy importante. Las decisiones culturales, ideológicas o simplemente alimenticias pueden llevarse adelante con el debido acompañamiento profesional. Cuanto más estrictas son las rutinas alimenticias y con mayor cantidad de restricciones, es más fácil caer en un consumo inadecuado de nutrientes y entonces alimentarnos se convierte en una actividad de extremo peligro para el organismo y la supervivencia.

Por Fernanda Bireni