Congresos médicos: el pulso científico que marca el rumbo de la medicina moderna
La medicina contemporánea avanza a un ritmo vertiginoso y, en ese escenario, los congresos médicos se consolidan como espacios clave para la actualización profesional. A poco de tomar parte del LXI Congreso Chileno de Cardiología, el doctorGuillermo Francisco Amuchastegui comparte su experiencia con Salud & Ciencia
En diálogo con Salud & Ciencia, el doctor Guillermo Francisco Amuchastegui, especialista en Cardiología (MP 22752 – MN 77191), explica que la organización de los congresos médicos está, en la mayoría de los países, en manos de las sociedades científicas.
En el ámbito de la cardiología, estos encuentros no solo representan instancias académicas de alto nivel, sino verdaderos termómetros del presente y el futuro de la especialidad.
En Argentina, este rol lo cumplen dos instituciones de enorme prestigio y trayectoria: la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Federación Argentina de Cardiología (FAC), ambas con más de ocho décadas de historia y una vasta experiencia en la planificación de eventos de gran magnitud.
Embed - Dr. Guillermo Francisco Amuchastegui
Amuchastegui explica que mientras la SAC concentra gran parte de sus actividades en la Ciudad de Buenos Aires —con congresos en grandes hoteles o predios como la Sociedad Rural— y complementa con jornadas interdistritales en el interior del país, la FAC adopta una impronta más federal, alternando sus congresos anuales entre distintas ciudades del interior y la capital. En ambos casos, se trata de encuentros que pueden convocar hasta 15.000 profesionales, reflejando la dimensión y el peso de la cardiología argentina en la región.
Este esquema se replica, con matices, en otros países. Chile, por ejemplo, organiza sus congresos a través de la Sociedad Chilena de Cardiología (SoChiCar), generalmente junto con cirujanos cardiovasculares, con una convocatoria de entre 1.000 y 2.000 asistentes. Brasil, en cambio, se posiciona como un verdadero gigante sudamericano, reuniendo cada año a cerca de 30.000 especialistas, impulsado por su enorme masa crítica de profesionales y su capacidad organizativa.
A nivel regional e internacional, existen también entidades como la Sociedad Interamericana de Cardiología (SIAC), cuyos congresos rotan por distintos países —en 2025 en Cartagena de Indias y en 2026 en Panamá—, así como los grandes encuentros de Estados Unidos, organizados por el American College of Cardiology (ACC) y la American Heart Association (AHA), y los de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), que se desarrollan en las principales capitales del continente.
Según explica el doctor Amuchastegui, estos congresos suelen extenderse entre tres y cuatro días y combinan múltiples actividades simultáneas en distintos salones.
El impacto de lo digital
El experimentado médico riocuartense considera que la digitalización ha transformado la experiencia: los programas se reciben con anticipación en formato digital, permiten seleccionar las actividades de interés y, si no se puede asistir a alguna presentación, es posible acceder posteriormente desde el teléfono móvil o el correo electrónico.
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Incluso, muchos encuentros ofrecen modalidades virtuales, ampliando el acceso y la participación. Más allá del contenido académico, la experiencia internacional aporta una mirada comparativa invaluable.
“Poder concurrir a distintos países te aproxima a otras realidades sanitarias, culturales y sociales”, señala el especialista, quien sostiene además que variables como la alimentación, el origen étnico o los hábitos de vida inciden directamente en patologías como la hipertensión arterial, el colesterol elevado y la incidencia de eventos coronarios, y tales diferencias se reflejan a la vez en los debates científicos.
En dichos encuentros, los temas abordados son amplios y responden a las diversas subespecialidades de la cardiología: arritmias, hipertensión arterial, insuficiencia cardíaca, hemodinamia, cardiopatía en la mujer, medicina nuclear, cardioobstetricia, entre muchas otras. En los últimos años, la fragmentación en subespecialidades se ha profundizado, y los profesionales eligen congresos cada vez más específicos, sin dejar de asistir a los grandes encuentros generales que ofrecen una visión integral de la disciplina.
El componente industrial
Un componente central de estos eventos es la exposición de la industria médica y farmacéutica, donde se presentan las últimas innovaciones en ecógrafos Doppler, electrocardiógrafos, sistemas Holter, ergómetros, equipos de hemodinamia y nuevos desarrollos farmacológicos, entre otros avances. En este punto, el doctor Amuchastegui subraya que los congresos funcionan como una verdadera vidriera de lo que llegará a la práctica clínica en los meses siguientes, tanto en grandes centros urbanos como, progresivamente, en el interior del país, mediante equipamiento nuevo o reacondicionado de alto nivel.
Por ejemplo, las novedades más recientes del LXI Congreso Chileno de Cardiología, realizado en diciembre de 2025 y del cual Amuchastegui tomó participación, ilustran claramente esta dinámica. La convocatoria puso un fuerte énfasis en la salud cardiovascular femenina, con la realización del Primer Congreso Interamericano de Mujer de la SIAC, además de avances en tecnología diagnóstica como el FFR-CT, la inteligencia artificial aplicada al mapeo cardíaco en 3D, y debates sobre emergencias hipertensivas, síncope, disautonomía, tromboembolismo pulmonar y cirugías valvulares complejas. La alta participación y el intercambio con expertos internacionales reflejaron, según el especialista, “la energía y el nivel científico de la comunidad cardiológica chilena”.
Salud e inteligencia artificial
En este contexto, la inteligencia artificial emerge como una herramienta de creciente protagonismo.
Desde la reconstrucción avanzada de imágenes en angiotomografías hasta la gestión de historias clínicas y la búsqueda de tratamientos, su uso adecuado promete optimizar diagnósticos y decisiones terapéuticas, siempre como complemento del criterio médico.
Finalmente, el doctor Amuchastegui resume el valor de los congresos médicos con una mirada amplia: son espacios de actualización, debate constructivo y contacto entre colegas, pero también motores de desarrollo para las ciudades que los reciben, dinamizando la hotelería y la gastronomía de cada lugar. Pero por sobre todo, representan el escenario donde se presentan los avances que marcarán el rumbo de la medicina en el corto y mediano plazo.
“Sean congresos, cursos o jornadas, presenciales o virtuales, todos cumplen un rol fundamental: mantener viva la formación continua y garantizar que la medicina siga evolucionando al servicio de los pacientes”, concluye.