Con su partida se va uno de los principales referentes históricos y artífices de la “primera revolución” productiva, comercial e industrial del cultivo del maní en Argentina.
Fue un visionario que previó a mediados de los ‘80, el gran crecimiento que podría alcanzar el desarrollo e industrialización del maní argentino, y que, para fortalecer ese pensamiento, era muy necesario capacitarse y formarse técnica y académicamente para dar un salto en los conocimientos necesarios e imprescindibles que requería esa época para garantizar el progreso que, se preveía, ocurriría en Argentina.
Al regresar de cursar su maestría en Estados Unidos, se volcó de lleno y orientó sus trabajos a investigaciones sobre problemas que requerían de rápidas soluciones y cuyos excelentes resultados fueron de vital importancia para resolverlos y permitir la continuidad y crecimiento del cultivo en el país. Fue además, un referente fundamental para orientar las nuevas generaciones de colegas que permanentemente se acercaban a la Agencia.
Pedelini fue conocido por todos los ámbitos del sector académico, productivo y comercial, no solamente en Argentina, sino que llevó sus conocimientos a otros países de América y el mundo y fue un embajador de lujo representando al país en diferentes eventos compartiendo sus conocimientos con mucha profesionalidad.
Fue uno de los fundadores del Centro de Ingenieros Agrónomos de General Cabrera y Zona (CIA), que prácticamente desde sus inicios, se transformó en el principal centro de generación y difusión de conocimientos en Argentina y Sudamérica. Integró el panel -como disertante-, del primer e histórico evento multitudinario en Argentina de difusión y actualización de conocimientos sobre maní que se realizó en General Cabrera en 1983, del cual se originaron posteriormente más de 40 Jornadas Nacionales del Maní, que se crearon especialmente para potenciar la investigación y difusión de los nuevos conocimientos. Las Jornadas se constituyeron finalmente en un “ícono” del CIA e INTA, un evento muy esperado anualmente, pues fue y es el ámbito que facilita y promueve al acercamiento entre los colegas maniseros y es la forma más directa de difundir y adquirir nuevos conocimientos. Sin dudas contribuyó a generar conocimientos científicos-tecnológicos -reconocidos en todo el mundo- que brindaron a la Argentina una alta independencia y soberanía tecnológica.
Como integrante del INTA, siempre formó parte de la organización de los Circuitos del Maní, otro evento creado por el CIA e INTA, que resultó fundamental para apuntalar el progreso del sector manisero argentino. Sería muy largo describir todo lo que hizo Ricardo por el maní. A todo esto, paralelamente construyó una hermosa familia que lo acompañó permanentemente. Su esposa Susana, sus hijas Leda, Cora, Lina y sus nietos son los herederos de tan valioso legado. Todo el sector manisero lo despide acongojado y lamenta profundamente su partida.